lunes, 9 de febrero de 2026

"la democracia"

La democracia nunca selecciona al mejor líder; casi siempre elige al mejor embustero. Por eso toda democracia, tarde o temprano, entra en crisis.

La democracia no premia la sabiduría, premia la persuasión. El hombre que comprende lo que realmente sucede pierde frente al que sabe manipular la percepción. El honesto pierde frente al carismático. El disciplinado pierde frente al que convierte la política en espectáculo.

El castigo más severo por rehusarse a gobernar es terminar gobernado por alguien inferior. No es una advertencia moral, es una ley del poder. 
Cuando la competencia se debilita, la manipulación avanza. 
Cuando la verdad resulta costosa, la mentira se vuelve eficiente. 
Y cuando la popularidad sustituye a la autoridad, el engaño termina por asumirse como realidad.

Las democracias no colapsan porque las destruyan desde fuera; se vacían desde dentro. Se erosionan lentamente, hasta que el sistema ya no sostiene la verdad que decía defender, y cuando la mentira se vuelve estructural, el desenlace es predecible.

Las personas no siempre resisten a la tiranía. Con frecuencia, terminan suplicando por ella.