Lo peor aún es que pocos comprenden un estado así, seguramente porque no ha sucedido en su trajinar o olvidan que también lo han padecido.
En mi caso, intento aislarme, no hablar con nadie, no escuchar a nadie, no saber de la vida de nadie, de las cosas insignificantes de la casa o de otro.
Es poco frecuente en mi.
Pero hoy y quizá de días atrás me sucede.
No logro encontrar la razón por la que no me hallo.
¿Serán las sesenta y un vueltas al sol?
No creo.
¿Será decepción?
¿Será presión?
Ayer culpe a la rinitis, hoy al jefe, ahora al bombillo y a la mierda.
Estoy tratando de escribir para hallar una razón diferente a saber que estoy viejo.