¿Por qué llegaste hasta hoy, si andas en la calle desde el viernes y ya hoy es lunes?
¿Por qué estás bebiendo en la esquina como si la cerveza se acabará hoy?
¿Por qué madre mía?
¿Acaso no logras dimensionar mi sufrimiento?
Todos los fines de semana, te me extravias en la penumbra de las noches y los días.
Madre mía.
Deja que te cuente que te he extrañado mucho y que me haces demasiada falta.
He llorado tanto que ya no hay más lágrimas.
Temo madre mía que alguien te haga daño.
Ya sabes que por ahí andan los demonios y los amigos de la crueldad.
Ven a sentarte a mi lado. Mi abuela ha preparado un nutritivo caldo para ti, y yo comeré junto a ti. ven, siéntate a mi lado, ya estás en casa y eso me permite respirar y pensar mejor.
Ya estás aquí y es lo que importa.
Si deseas madre mía, te duchas y duermes, yo cuidaré de tus sueños.
Seré tu guardiana de los deseos reprimidos.