También yo un día, deslicé un corto pedazo de alambre alrededor de una rama, quizá queriendo dejar marcado mi paso por allí.
Y por allí también un día volví.
El árbol 🌲 era mucho más grande y yo mas viejo.
Y busque el alambre, como queriendo revivir el tiempo.
Sé que era el mismo árbol, más me era difícil o imposible encontrar la rama.
Mucho menos el alambre.
Permanecí allí por casi medio día, y sigilosamente buscaba señales.
Como si el árbol quisiera hablarme, ví una punta tan camuflada que hubiese sido imposible encontrarla de no haber contado con la generosidad de aquel viejo y gran árbol.
Era la punta de una de las filosas púas de aquella cuerda de alambre.
De aquellas que se usan para cercar.
El árbol había envuelto en su alma la vida y el destino de mi vida.
Porque no había posibilidad alguna de retirar la cuerda de púas, a no ser que asesinara a quien había tenido conmigo tan generoso acto de bondad.
(Seguiré) Voy a comer torta donde Elizabeth 😅