sábado, 18 de abril de 2026
olor
Por acá huele a vida y huele a muerte, y aunque huelan diferente, están mezcladas en el mismo recipiente.
mi deseo
Deseo ocultarme tras los muros de las letras, hacer de cada acontecimiento propio y ajeno una parábola, distante de cualquier adoctrinamiento religioso o político.
Que mi lecho sea letras, mi descanso sea letras y sea arte para esta noble alma, que ocupa este cuerpo hasta hoy.
Que cada palabra logre conmover los corazones más toscos y ojalá haga dócil a los hombres más acaudalados.
Que logren infundir un poco de mi filosofía ética.
No pretendo dominar ni adoctrinar a ser alguno.
Deseo fervientemente su libertad.
Y por favor.
- Edgar Plata -
Tal vez
Tal vez la vida sea como un encuentro de fútbol, todos tienen un propósito similar, con diferentes aptitudes, pero todos cumplen una misión en el terreno. Todos desean ganar y corren a su destino final, y en esa lucha por poseer el esférico se lastiman unos a otros. Muchas veces sin intención de golpear a nadie.
Su real aliado es ese balón cuando es de sus dominios.
Y al mismo tiempo es su peor enemigo, cuando es posesión del rival.
Estuviste
"No me vengas a contar mi querido Misifú, que estuviste en el infierno y volviste.
No me cuentes eso, porque yo también al igual que tú mi querido amigo. He vagado por tan inhóspitos lugares".
Y no es en sí, porque ellos sean demonios, es porque la vida es una confirmación de la creación.
"Y la creación no es perfección para el que está esperando atravesar la creciente del río".
Así que gracias por haber venido hoy, Misifú.
Y no es que no te haya intentado callar. Es que no me gusta verte sufrir por las desiciones humanas mi querido amigo. Menos a ti, que eres tan noble e ingenuo a la vez.
- Edgar Plata -
importante
Importante la luz que se desvanece repentinamente.
La oscuridad es importante porque será eterna.
Importante cada melodía, porque habrá de ser silencio.
Importantes somos tu yo, porque en algún tiempo, no seremos más, igual que como nunca fuimos antes.
Importante el hoy, el instante que habrá de ser pasado.
Importante tu presencia.
- Édgar Plata -
se entregó
¡Se entregó el lapidador! Así fue el bárbaro crimen de Mayerly. Se entregó el lapidadror, aceptando su responsabilidad en el homicidio.
La violencia más brutal se desató en plena calle, un hombre tomó una piedra y, tras una discusión, atacó sin piedad a una mujer, golpeándola repetidamente en la parte posterior de su cabeza hasta dejarla tendida, agonizante, sobre el asfalto.
Mayerly murió posteriormente.
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