lunes, 16 de febrero de 2026

cada dia

Muero cada día, cada noche 
Soñando que eres mía.
Vivo plenamente aunque jamás
Serás la humedad de mi boca y
la dulzura de mi deseos.
Tu y yo no logramos comprenderlo
del todo; pero en lo mas recóndito 
de nuestras almas, sabemos que en un tiempo de los tiempos olvidados,
Fuimos una sola carne.
Es por ello que las almas gritan 
en el silencio incomprendido 
de nuestro presente.
Cuando digo que te amo 
es porque te amo y tú lo sabes.
No importa que escuchen la gentes 
que no comprenden. 
Si bienes un día inesperado al lugar 
donde siempre estaré.
sabrás que aquí está la esencia, más que un cuerpo que no quiere ser momificado.
Porque así como hoy estamos distantes, volveremos a cruzarnos en el camino de este mágico y misterioso universo. 
Nos veremos en cuerpos diferentes y siempre te diré... Te amo.

      — Edgar Plata —

domingo, 15 de febrero de 2026

misión

Tengo una misión, que puede ser vista por algunos como una de las locuras de los seres humanos.
Aquí puedo dejarlo escrito porque difícilmente lo leerán.
Debo escribir mucho, lo más que pueda y guiado por mis vivencias, por las cosas vistas y percibidas.
Por la vos de la supra-consciencia.
Debo escribir mucho y de todo, así no sea leído por el mundo mientras mi cuerpo esté aquí.
Esto último no es importante.
Lo verdaderamente importante es dejar escritos, es mi tarea, mi misión y punto, indiferente de lo que creas.
— Édgar Plata —

lo que le debo

Lo que adeudo a mi padre es tanto, que aún hoy vivo sus herencias.
Gracias a él supe que escribir es un arte que no todo mundo hace por amor.
Gracias a él no caí cuando el mismo me empujó al abismo del escepticismo.
Gracias a él, a los senseta y un años calendario, sigo escribiendo.
Gracias a él corregí y corrijo mis letras.
El dijo que yo no sabía escribir, a mi solo me gustaba pero no sabía y aún estando en aprendizaje, sé qué he avanzado.
Gracias a mi padre. Porque fue el primer crítico que tuve. 
Que la oscuridad de los tiempos y la pérdida de los sentidos me hallen escribiendo.
— Edgar Plata —

Impresionante es...

Impresionante es como las aves, sin más maquinarias que su pico, construyen tan magestuosos nidos.
Impresionante la gran esfera que se posa alrededor de la otra esfera, cayendo al vacío.
Impresionante es la esfera llamada sol, es la vida y nadie lo nota en verdad.
Impresionante la mujer, que forma un ser en su vientre.
Impresionante la gestación de la vida en toda especie.
Decepcionante la guerra, la hambruna y la miseria creada por algunos seres humanos.
— Édgar Plata —

sábado, 14 de febrero de 2026

sería bueno

Sería bueno escribir hasta que la oscuridad y la incapacidad sensorial se apoderará de las carnes y huesos que cubren mi alma. 

Esto jamás será publicado

Los poetas somos 
extremadamente ridículos y ridículamente sentimentales.
A mí no me avergüenza...
vivirlo, sentirlo y expresarlo.
Desde que las maravillas más simples a la vista del desprevenido, se hicieron angustiosamente letras; supe que era un niño perdido en un imaginario mundo de jardines, donde nadie cohartaba la vida y el amor.
Nadie cortaba flores en el jardín extraordinario.
Entonces alguien tomo por burla mi escrito y mirando lo azul del misterioso firmamento, supe que era un loco medianamente cuerdo.
Un poeta creo yo. 
Ridículamente sentimental.
Y como dijere el poeta.
Nadie lo sabe y no lo sabrán quizá.
Así que seguiré siendo, "recolector"
— Édgar Plata —

Quería y no sé.

Deseaba escribir y no hallaba nada 
deseaba hablar y no había un léxico 
deseaba hacer muchas cosas y al final no hice nada.
Así que busqué a mi compañera. Si, mi compañera porque no es mi esposa y nunca la tendría jamás.
La esposa en realidad proviene de la arcaica imposición machista.
Esclava, propiedad, sumisa, prisionera.
Al igual que el apelativo esposo. 
Estos abjetivos provienen de la misma religión.

Entonces decía, que busqué a mi compañera para saber si deseaba estar conmigo para la cena. 
No la encontré, seguramente estaba jugando a ser esposa. 
No se nace esclavo ni libre, tu pones las reglas en el camino, depende totalmente de tu instinto de supervivencia y valor. 
Hoy nadie podrá poner precio a tu dignidad, si lo hace, es por qué tú lo permites.
— Edgar Plata —