lunes, 12 de enero de 2026

oportunidad

  • Ya sabes que las oportunidades no se pierden, las encuentra otro.

𝗘𝗟 𝗡𝗜𝗗𝗢 𝗩𝗔𝗖Í𝗢𝗟𝗼𝘀 𝗵𝗶𝗷𝗼𝘀 𝘀𝗲 𝘃𝗮𝗻. 𝗛𝗮𝘆 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝗰𝗲𝗽𝘁𝗮𝗿𝗹𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝘀𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗱𝗶𝗰𝗶ó𝗻, 𝗵𝗮𝘆 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗿𝗶𝗮𝗿𝗹𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝘀𝗮 𝗶𝗱𝗲𝗮, 𝗵𝗮𝘆 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝘀𝘂𝗺𝗶𝗿 𝗲𝘀𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱.No es que se van, es que la vida se los lleva. Ya no eres su centro. Ya no eres la autoridad. No diriges, aceptas. No mandas, acompañas. No proyectas, respetas. Ya necesitan otro amor, otro nido y otras perspectivas. Ya les crecieron alas y quieren volar. Ya les crecieron las raíces y maduraron por dentro. Ya no les caben las raíces en tu maceta, ni les basta tu abono para nutrirse, ni tu agua para saciarse, ni tu protección para vivir.Quieren crecer... Tienen su camino y quieren explorarlo, tienen alas y quieren abrirlas y comenzar a volar...Tú quedas adentro… En el cimiento de su edificio, en la raíz de su árbol, en la corteza de su estructura, en lo profundo de su corazón.Tú quedas atrás… En la estela luminosa que deja el barco al partir. En el beso que le mandas. En el pañuelo que los despide. En la oración que los sigue. ¡En la lágrima que los acompaña! Tú quedas siempre en su interior aunque cambies de lugar.Haz la vida de tus hijos tan feliz que, cuando partan, piensen en regresar aunque solo sea para tomar tu mano y estar un instante junto a ti. Sin remitente Nota: El síndrome del nido vacío es la sensación que tienen los padres de tristeza, anhelo, pérdida y dolor cuando los hijos se independizan del hogar familiar. El síntoma principal es una sensación de tristeza, puede llegar a causar

𝗘𝗟 𝗡𝗜𝗗𝗢 𝗩𝗔𝗖Í𝗢

𝗟𝗼𝘀 𝗵𝗶𝗷𝗼𝘀 𝘀𝗲 𝘃𝗮𝗻. 𝗛𝗮𝘆 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝗰𝗲𝗽𝘁𝗮𝗿𝗹𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝘀𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗱𝗶𝗰𝗶ó𝗻, 𝗵𝗮𝘆 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗿𝗶𝗮𝗿𝗹𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝘀𝗮 𝗶𝗱𝗲𝗮, 𝗵𝗮𝘆 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝘀𝘂𝗺𝗶𝗿 𝗲𝘀𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱.

No es que se van, es que la vida se los lleva. Ya no eres su centro. Ya no eres la autoridad. No diriges, aceptas. No mandas, acompañas. No proyectas, respetas. Ya necesitan otro amor, otro nido y otras perspectivas. Ya les crecieron alas y quieren volar. Ya les crecieron las raíces y maduraron por dentro. Ya no les caben las raíces en tu maceta, ni les basta tu abono para nutrirse, ni tu agua para saciarse, ni tu protección para vivir.

Quieren crecer... Tienen su camino y quieren explorarlo, tienen alas y quieren abrirlas y comenzar a volar...

Tú quedas adentro… En el cimiento de su edificio, en la raíz de su árbol, en la corteza de su estructura, en lo profundo de su corazón.

Tú quedas atrás… En la estela luminosa que deja el barco al partir. En el beso que le mandas. En el pañuelo que los despide. En la oración que los sigue. ¡En la lágrima que los acompaña! Tú quedas siempre en su interior aunque cambies de lugar.

Haz la vida de tus hijos tan feliz que, cuando partan, piensen en regresar aunque solo sea para tomar tu mano y estar un instante junto a ti...

Créditos a su autor.
Sin remitente 

Nota: El síndrome del nido vacío es la sensación que tienen los padres de tristeza, anhelo, pérdida y dolor cuando los hijos se independizan del hogar familiar. El síntoma principal es una sensación de tristeza, puede llegar a causar depresión.

Aunque no es tarde

Ahora que los ríos, los pueblos y las montañas nos alejan; estoy seguro que desperdicie mi tiempo a tu lado.
Debía de haberte abrazado más, mirarte más y decirte sin descanso cuanto te amo. 
Ahora me conformo con tu voz, tus fotografías y tu recuerdo. 
Hay algo que me permite estar tranquilo, se que estás bien. 
— Edgar Plata —

Dolor, destrucción y aceptación

No solo duele. Puede llegar a destruir la vida de quienes le amaban.
El apego, el arraigo, la no conciencia de lo inmaterial, puede ser la razón por la que la no aceptación se apodere de nuestros momentos y nos sumerja en el dolor más profundo.
Desprenderse por siempre de nuestros seres amados en la cotidianidad de la existencia terrenal no es tan amable y fácil; pero nunca imposible, si comprendemos que a nuestro alrededor hay otras personitas que nos aman; que sufren con nuestro dolor y sufrirán si continuamos perdiendo la oportunidad de la aceptación.

Ojalá logremos llevarnos al pasado de cuando aquel ser que partió (para volver a nacer). No era parte de nuestros días y noches.
Y si fueren nuestros padres, saber que ellos fueron sin nosotros, que nosotros no éramos en el mundo del antes de nacer. 
Comprender que lo que llamamos muerte; no es más que la continuidad de un estado natural del universo mismo.
Esa es una forma de iniciar el proceso de la aceptación.
Quien se va, no siente dolor humano. No llora, no ama nuestra existencia, no nos extraña. 
Su existencia continua sin el saberlo, en el arco del triunfo.
En el universo mismo que estás hoy llorandole y extrañandole.
Cada parte material de nuestro ser vuelve a la nada con el tiempo, mientras el ser de luz, el alma o la esencia del ser, es inmortal.