Condenadas serán sus almas, que habrán de arrastrarse sobre el ardiente asfalto, en los tiempos de las futuras generaciones.
Hoy, sus lenguas y sus actos son la desgracia de los que habrán de socorrerles en caridad de sus angustiosos días, días que vendrán entre el dolor y la angustia de una vida miserable y ruin.
— Edgar Plata —