nuestra prioridad,
nuestra pasión?
¡Nuestro todo!
¿Será acaso que son encarnación de diosas?
¿ O acaso son lo contrario? Y sabiendo ellas, que poseen el poder, somos sus complacidos esclavos.
Ellas son nuestro universo, ya lo dije.
¡Nuestro todo!
Basta verlas caminar, sonreír, mover con un dedo el mundo, para estar a sus pies.
Son capaces de llenar todo sentido a nuestra vida y también logran si lo quieren. Llevarnos al infierno mismo.
Por una mujer, yo soy quien soy.
— Édgar Plata —
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