No es casualidad, es la causalidad de los caminos, los soles y las lunas, de las lluvias, el llanto y alegrías del ayer, arrastrando un cuerpo que ya no es tan avil como en otrora.
No es desgaste, es nueva forma de ver y sentir la vida.
No es que haya aprendido mucho, es que estoy utilizando lo mejor de mi, para no sentirme inútil.
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