Murieron los necios y los cautos.
Murieron los avaros y los génerosos.
Murieron los más "sacramentados, los ateos y los gentiles"; y todos los que vivieron atados a la vanidad.
Murieron los acaudalados y los pordioseros.
Murieron los eruditos y los que ni firmar supieron.
Los ladrones y los honestos también murieron.
Murieron los que asesinos fueron y murieron los mas sensibles.
Después... Después los lloraron los que dijeron haberlos amado, los extrañaron y aún así; también todos murieron.
Hoy, tú que estás buscando una razón también morirás.
Vive sabiendo esto, y así tu existir, mejor será.
— Edgar Plata —
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