miércoles, 31 de diciembre de 2025

las costumbres

Una sociedad que se acostumbra a ser conformista, que no cree merecer una mejor calidad de vida.
Es una sociedad miserablemente digna de ser olvidada.
Yo, "la relaciono con un virus".
No merece consideración, ya que renuncia a su dignidad.
Quizá su masa encefálica es como una calabaza; con la diferencia que está última se puede hervir, sudar, comer y se deja secar para la elaboración de tasas, se usa como hornamento y hasta los cerdos la tragan. 
Pero... Una cavidad esquelética vacía, no alimenta ni gusanos. 
— Édgar Plata —





martes, 30 de diciembre de 2025

mundo perfecto

¿Como sería un mundo perfecto?
— Parece utopía.
— Sería según yo, nacer y morir por desiciones de la vida misma, no por decisión humana.
— Aún pensando diferente, sería convivir en armonía.
— Sería amar verdaderamente.
Porque el amor el libre y sublime.
— No habría guerra alguna, ni injusticias o hambrunas.
— Seriamos libres, sin complejos o ataduras.
— Sería ser verdaderos seres racionales.
— La razón siempre estaría acompañada del sentir.
— ¡Si ves que no es una utopía!
— Edgar Plata —

cumpleaños de primos sanchez

Enero.
Edgar 1
Sandra 17
Ruben Darío 24
Danny 27

Febrero 
Yulinis 7
Eliecer 13
Esperanza 14

Marzo
Fernando Sánchez 30
Nina 9

Abril
Cilia 1
Eunice 7
Martha Sánchez 8
Betzaida 14

Mayo
Griselda 13
Marina 16
Eduard 21

Junio 
Elisabet y Elver 10
Urley 21
 Mary Luz  27
Jorge  28

Julio 
Yolanda 7
Elcida 19
Allinson 21
Marina Contreras 31

Agosto
Nelly  20
Abelardo 21

Septiembre 
Mercedes 17
Fernando Sánchez Carrillo 23

Octubre 
Paola Rodríguez  7
Claudia 27

Noviembre 

Diciembre 

Pedro Prada 24 noviembre 
Florentino  junio 29
Gloria panqueva 13 agosto 
Laura 25 noviembre 
Juan Prada 6 enero
Julián   


viernes, 26 de diciembre de 2025

envidia

Pocas veces persivo la nefasta envidia en mi ser. Pero esta vez debo reconocer que los envidio.
No puedo jugar fútbol, continuo enfermito.
Vayan y jueguen, sueñen, rían . 

martes, 23 de diciembre de 2025

la de disculpas

Muchos fueron, son y serán 
los que marchen al paso 
del astro rey. 
Otros cuantos permanecieron 
permanecen y permanecerán;
Enclaustrados en sus propias celdas
impuestas por si mismos.
Con el pretexto de un mañana o...
ya tarde es. 
— Edgar Plata — 


domingo, 21 de diciembre de 2025

De blanco

A veces aparecen quienes se visten de Blanco en un evento, para cubrir lo negro de su vanidosa existencia.

fanatismo

Que mierda tan estúpida es el fanatismo. Te lleva al llanto, sufres sin proponértelo, gozas y maldices.
El fanatismo es el veneno o el antídoto de la esperanza y la alegría.
Pero aún así, siendo casi mortal amo mi fanatismo por Cúcuta.

jueves, 18 de diciembre de 2025

Ni me acostumbré

No logro ser normal. Gritar eufórico y hablar estupideces, cortar el filtro de control al expresarme es algo que no puedo hacer. 
Prefiero el silencio. 
Ellos, ellos se mofan, maldicen de su presente, agocentricos y salameros entre la risa y la hipocresía.
Yo no logro ser normal, así como ellos.
Ellos hicieron un mundo donde la presunción de marcas, la burla y los alaridos son importantes.
Más importantes que pensar, reflexionar y ser parte de los callados. 
Uno de los callados demuestra un alto grado de inseguridad en sí mismo. Otro es atrevido, vulgar y acomplejado.
Dos de ellos engreídos y presuntuosos.
La otra sufre complejos de persecución.
El que ufana sabiduría padece cierta demensia senil.
Otra cuenta sus vivencias con detalles y como todos allí, nadie escucha a nadie. 
La abuela intenta soportar tanto loco suelto.
La más pequeña de las más inmaduras es vulgar y resentida.
La inseguridad ronda en sus días y noches.
"Creo que me quedaré solamente acompañado de la bruja, los árboles, los gatos, algún perro, el universo y mi silencio; entre estas letras y mi otra locura". 
No logro ser normal, normal así como ellos. 
Y pues siempre la amaré a ella.
No se si a la bruja o a la princesa.
Nadie sabrá por ahora quien es la bruja y quien la princesa. Solo supondrán según sus demonios.
— Edgar Plata —



miércoles, 17 de diciembre de 2025

casa de locos

En esta casa de locos, 
donde el más loco, cree
ser el más sabio, el menos
loco lleva demecia senil,
donde la cordura no existe
porque la vida los destino
a ser locos despreciables.
Más aún así, engreídos
ruidosos y locos, son fastidio 
para el común.
Todos son locos y no 
lo pueden hacer mejor.
— Edgar plata —

Se fue

Según... Vivía entre la soledad, el silencio y quizá la amargura por algo que nunca dijo y nadie sabía.
No salía de esa gran mansión, los jardines crecían tanto, que empezaron a apoderarse de las paredes, los sucios cristales. Las puertas ya no se abrían. 
Se sabía que aún vivía, porque a una de las ventanas llegaban los cuervos y otras aves a comer lo que ella dejaba en los filos de los socalos. 
Solo se veía su mano todas las mañanas, dejar algo de comida para las aves.
No comprendía como lograba abastecerse, nunca salía y ser alguno jamás entraba a aquella inmensa mansión. 
En aquel lugar nunca se escuchaban ruidos.
Además de misterioso, se estaba volviendo terrorífico el lugar en mi percepción.
Ni tan siquiera ví su rostro, sabía que era una mujer por la manga que cubria su brazo. Y la forma de sus manos.
Había pasado más de cinco años allí, como vecino de aquel misterioso lugar y su desconocida e incógnita mujer.
Los árboles ya cubrían gran parte de la gigantesca casa, de tres pisos.
Me preguntaba... ¿Como logra abastecer sus necesidades de alimento, nunca enferma, nunca grita, nunca sale?
Los cuervos aún venían allí, podría ser una generación nueva de cuervos y de otras especies de aves. ¿Tanto tiempo?
Porque los relatos hablaban de más de 25 años.
Algunos contaban que treinta años atrás vivía una numerosa familia muy acomodada en ese lugar. Que un día cualquiera no vieron a más nadie salir o entrar a esa casa, hasta que empezaron a percatarse que había alguien allí.
La misma que durante más de veinte años estaban observando.
Un día estuvo allí la policía, no ingresaron, solo... Llamaban con altavoces pero nadie salía. 
Repentinamente llegó un auto blanco, descendió de allí un hombre mayor, habló algo con los policiales y todos se marcharon.
Nadie preguntó, nadie dijo nada. 
Yo, yo quedaba cada día más intrigado con el misterio de aquel lugar, de aquella mujer de la que nadie sabía su nombre, su edad o sus condiciones reales. 
Fuí a buscar a la persona que escuché contar la historia de la familia numerosa que vivía allí.
Era un hombre de unos setenta años, vivía con una mujer joven con alguna deficiencia mental y un perro al que llamaba mercurio.
Me atendió un domingo de mañana, ya le había ofrecido unas amargas y un queso. 
Me abrió las puertas de la casa y me causo curiosidad la joven mujer, que caminaba con la cabeza observando el piso, no levantaba la mirada, no hablaba, nada murmuraba y parecía estar enferma.
El hombre me dijo que además de mercurio, estaba Sofía (la joven mujer) y el, que se llamaba Víctor. 
Nunca me pregunto mi nombre, solo me había presentado el día que la policía estuvo en las afueras de la mansión de la misteriosa mujer.
Así que le pregunté por la historia que conocía de la "casa grande", porque asi la llamaba Víctor. (La casa grande)
Primero me pregunto: ¿Que por qué el interés en saber de ese lugar y esa mujer?
Y tenía razón en preguntar. 
Le dije que era solo curiosidad y que además de ello a mí me gustaba escribir. Y me había fascinado esa historia; a lo mejor escribiría una novela o un cuento por lo menos. 
El hombre me miró tranquilamente y con voz serena dijo... Claro.
No se mucho. (dijo).
— Allí había una familia numerosa, llevo cuarenta años en este vecindario, era yo joven aún, las personas de ese lugar no interactuaban con nadie de este barrio. Solo los veía allí.
El portón grande de acero que ves en la parte frontal siempre estaba cerrado. En su interior había hermosos jardines, era la casa grande, la más bonita de estos lugares. 
Siempre pintada de blanco, mujeres jóvenes muy hermosas, elegantes caballeros y algunos niños veía en ocasiones pasearse por lo jardines.
En aquel entonces la correpondencia era dejada en un buzón que almacenaba todo en la parte interior de la casa, hoy solo ves un orificio de cemento. Alguien se llevó un objeto de lámina que había allí. 
Algo curioso de esa casa, es que llegaban cuervos y otras aves, como aún hoy. 
Muchas aves frecuentaban esos jardines y esos árboles que en aquel entonces eran más pequeños.
Seguramente habrás visto que en la parte de atrás de la casa, hay un bosque, unos muros altos y que lo encierran.
Nadie entra allí, es propiedad privada. Dijo. ¿Tu entiendes?
— Claro. Respondí 
Algunos chicos dicen que ven por las grietas de los muros, a una mujer  adulta de unos cuarenta o cincuenta años, caminar y recojer hortalizas, allí también hay árboles frutales.
Entonces creo que la mujer que vive allí, se alimenta de esas cosas maravillosas que provee la tierra.
— Empecé a darle respuesta a una de mis preguntas.
Dijo Víctor — Lo que no sé, es... ¿Que sucedió con todas aquellas personas que vivían allí?
— Pregunté... ¿Quien sería el hombre del carro blanco?
¿El que estuvo el día que la policía estuvo en el lugar?
No sé decirle. Me contestó.
Solo se que es todo un misterio lo de aquella familia y la soledad de aquella mujer. 
Al final me despedí, sin mucho haber averiguado. Por lo menos ya sabía como lograba alimentarse.
Y me quedaba la preocupación por aquella joven que vivía con Víctor.
No me atreví a preguntarle nada de ella, tendré que comprar otras amargas y queso, para ir con un pretesto de visita. Preguntar por ella, si es hija o... ¿Quién es?
Cada vez me intriga más, seguiré investigando decía para mí. 
Una noche muy de esos días, observando (la casa grande), ví una luz que se paseaba por el segundo piso, era la luz de una vela, que lentamente pasaba de una ventana a otra. 
Se ponía cerca a la ventana donde los cuervos se alimentaban, allí su tenue luz, me hablaba de la soledad de un ser que quizá sufría o quizá vivía la mejor de las vidas. 
Eso, ese era el misterio. 
¿Por qué la soledad de tanto tiempo?
Salía yo diariamente a mis labores y regresaba, solo buscando la forma de algún día poder hablar con esa persona, o mínimamente saber más. 
Porque cada vez que preguntaba, nadie sabía nada. Lo más verás era la información de Víctor.
Así pasó un tiempo no muy largo, hasta que un día ví su rostro asomarse por la ventana. 
Ella, si, una mujer de unos cincuenta años se quedó mirándome fijamente y sentí un temor indescriptible. No era de noche, era de día, digamos las cuatro de la tarde.

Pero al mismo tiempo estaba fascinado, desde el lugar intenté saludarla, pero ella se ocultó nuevamente. 
Era de cabello oscuro, alta, por la costextura lo supe, morena mulata, ojos grandes, algo especial tenía.
Ya no sentia terror, solo más curiosidad, iniciaba yo el camino a un "infierno, o a un cielo mas".
Esa noche empezó a aumentar mi insomnio, no lograba conciliar el sueño.
Dormía quizá a las tres de la mañana y a las seis estaba despertando para reiniciar mis labores. 
Ese día de trabajo, afortunadamente fue una corta jornada, solo pensaba en el momento de llegar y volver a sentarme en la mecedora, no perder de vista la casa, y mi anhelo ahora era... Volverla a ver.
Si la veía ya no sentiría miedo, le hablaría de inmediato, la saludaria. 
A lo mejor me contesté. — Me decía yo — 
Paso la tarde, llegó la noche y solo vi la vela pasearse por la habitual ruta.
Luego se apostó cerca a la ventana, de apagó al mismo tiempo que mis ojos se cerraron.
Esa noche dormí en la silla mecedora.
Y dormí bien. No extrañe la cama, no desperté de intervalos, no me mallugue el cuerpo. Desperté a las seis. Levantando mi mirada a la ventana pero solo vi, los cuervos.
La rutina se había convertido casi en una obsecion.
De mi cuarto de inquilino a mi trabajo, de mi trabajo a la silla.
Esperando ver nuevamente el rostro de aquella misteriosa mujer. 
Recuerdo que era sábado de mañana. Había tomado unos días de descanso.
Me senté allí donde lo hacía desde muchos días atrás. 
Y la ví nuevamente asomarse a la ventana, como si supiera que yo la deseaba ver.
Me levanté presuroso y la saludé... ¡Buenos días! Exclamé sin retirar la mirada de su presencia.
Levantó una de sus manos, la izquierda por cierto, su rostro no hacía gesticulación alguna, su mirada era firme, creo que ni parpadeo y se fue nuevamente.
Sentí una enorme satisfacción.
Esta vez no sentí tristeza, o sorpresa alguna, o pena, o incertidumbre.
Mi ser se llenó de una satisfacción indescriptible.
Me senté nuevamente, llegó la noche y les juro, que nuevamente dormí en la silla.
Pero la luz esa noche no ví.
Casi siempre veía el paso de una vela de ventana a ventana. Esa noche; ¡no!
Esa noche fue oscura, pero con una sensación muy agradable. 
A la mañana siguiente vi los cuervos y otras aves alimentándose a los filos de la ventana, nunca la ví, ni tan siquiera ví su mano.
— A lo mejor estaba dormido y ella asomó su torso por la ventana, a lo mejor solo su mano. (Me indagaba)
Me reprochaba a mi mismo el haberme dormido.
Aquel día pasó como casi todos los días, los cuervos comieron, se fueron y a ella nunca ví.
— Aquella noche decidí que al día siguiente, iría a visitar a Víctor. Así lo hice.
Comprar amargas y queso, era lo favorito de Víctor. Ya me lo había dicho.
Llegué, y mercurio ladraba. Víctor exclamó. ¿Quien?
Ahora... Víctor no sabía mi nombre, que respondo pensé.
El loco escritor y curioso. 
Solo hubo silencio y de repente la puerta se abrió un poco.
— Hola Víctor, vine a saludarles y traje queso y amarga.
— Muy gustoso saludo, abrió la puerta. Pacese me dijo.
Y ahí estaba parada en el Saguan Sofía. 
El se sentó en un viejo tronco y me invitó a sentarme frente a el, en un taburete, a las afueras de su morada, bajo una matas de plátano y un caudal de agua que armonizaba el lugar.
— Y cuéntame ... ¿Que le trae nuevamente por acá?
Gracias. Nada especial Víctor, quise venir a traerle lo que me dijo que tanto le gusta. 
Se levantó, fue a la cocina y trajo un cuchillo, corto  parte del queso, sirvió dos vasos de agria y me invitó a acompañarlo. 
Le recibí, jamás había comido queso y pasarlo con cerveza.
Fue agradable. 
— Era el momento propicio para indagar sobre Sofía. 
— Y ella, Víctor. Que se había apostado en un rincón del Saguan.
Ella, ¿no come queso y no toma amarga?
No joven. 
Y yo ya tenía cuareta y ocho años y me dijo "joven"
— Ella toma medicamentos y no debe tomar esto.
— Claro 
¿Está enferma? 
No y si joven. 
Ella es sordita y muda, sufre ataques epilépticos.
¿Es su hija?
No.
Es una sobrina, sus padres murieron en un accidente y quedó muy niña sola.
La traje a vivir conmigo, de cuando en vez viene, una hermana mía y me ayuda a asearla y cambiarla.
Ella es un ser que no causa daño alguno, vive así pasiva como la ve. Su mundo es el silencio, nunca la he visto llorar, tampo ríe. 
Cuando la tía la baña parece que sintiera vergüenza. 
Ella se apoya en esa roca y se baña "de mala manera" con el agua de esa fuente. 
Pero no es suficiente.
A veces pienso; Decía Víctor.
Que la vida de algunos seres son verdaderos infiernos o cielos que no comprendemos.
Ya tiene treinta años y ha sufrido más de lo que ella misma no sabe. 
Sus ataques son todo un sufrimiento para mí, como será para esa criatura.
Se decía Víctor contándome.
— Ya sabía yo, que pasaba con Sofía, de que se alimentaba la mujer de la (casa grande)
La que ahora me causaba una curiosidad diferente a la de hace unos tiempos atrás. Incluso ya me hacía falta verla. 
Cambie la conversación y le conté a Víctor que había visto a la mujer de la (casa grande) asomarse por la ventana en dos ocasiones.
Una me había ignorado totalmente y hasta me llene de pánico; en la siguiente ocación la saludé y ella levantó su mano izquierda y se refugió nuevamente.
— Víctor me miró de una manera que me causo cierto temor. 
Su mirada fue desafiante y hasta pareciera apuñalar mi alma. 
No decía nada, calló por unos segundos, se levantó, tomó un machete que estaba cerca al platanal. 
— Por poco y salgo a correr.
Corto un vástago de plátano, solto la afilada herramienta, tomó el racimo de plátano y lo puso a mis pies. 
Se sentó nuevamente en la roca.
Me miró sin pronunciar palabra, yo, yo no sabía que decir o hacer. 
Mis pies creo que temblaban, la inseguridad se apoderó de mi.
Víctor agachó la mirada, y sin mirarme a los ojos dijo:
Llevarás está racimo y lo dejaras en la parte donde está el árbol 🪾 seco.
Allí hay una pequeña puerta que podrás abrir, solo dejaras el racimo allí y cerraras nuevamente.
No vayas a entrar.
— Entonces me atreví a preguntarle,
con confianza, me había tuteado.
Sabes más de lo que me contaste días antes. ¿Que tiene que ver el obsequio a la mujer?
— Sabes más de lo que deberías saber. — contestó Víctor.
Aquí podras venir cuando quieras, lleva el racimo y déjalo donde te dije. 
Ahora me disculparas joven, tengo cosas por hacer hoy.
Gracias, asentí con la cabeza y me fuí.
Tan pronto como estuve allí frente a la gran mansión como le llamo yo, busque la puerta frente al árbol seco.
Efectivamente la puerta se abrió fácilmente, dejé el obsequio allí, cerré y me retiré. 
Saqué de la habitación la silla.
Me senté allí, no comprendía lo del racimo, el entusiasmo por verla era aún más grande.
¿Será que baja, va recoje el racimo, será que la esperó en la puerta?
No. No debe ser así, debo ser paciente. Esta historia es muy larga y yo escasamente llevo dos años con la intriga. 
Debo tranquilizarme, trataré de no incomodar. 
Mientras pensaba eso, sentado en la silla. Me dormí profundamente.
Entonces soñé.
Soñé que de la luna salían luces pequeñas, medianas y grandes; que la luna se ensanchaba y repentinamente la luna explotaba y temerosos todos corrían. Empesarian a caer grandes, medianas y pequeñas rocas negras.
Todo era un caos y aunque caían sobre todas partes a mi no me asustaba eso. Que era como si no estuviera en el lugar.
Que solo veía como si todo fuera una gran pantalla, no había estruendos, ni calor, ni frío.
Repentinamente desperte. No estaba en la silla mecedora, estaba en un lugar desconocido.
Era un inmenso pasillo, donde muchas puertas se veían, el lugar era abandonado y olía a encierro.
Intenté levantarme y no pude.
Entonces sentí nuevamente miedo.
No podía comprender lo que sucedía.
El cuerpo empezó a despertar y pude mover mis manos, después los pies, sentía como si estuviera atado a esa banca en madera de aquel pasillo, pero en realidad no tenía ninguna atadura a mi cuerpo.
Escasamente empecé a mover la cabeza y ví que ella estaba ahí, a mi lado; no podía hablar, todo era confuso, era una mujer más alta de lo que suponía, si era morena, robusta de ojos oscuros, vestía una bata blanca y su cabellera dansaba con el viento, olía a canela. 
Me miraba sin pronunciar palabra alguna, yo estaba en un estado como de shock.
Todo empezó a fluir con calma y empecé a respirar pausadamente, y sorpresivamente me sonrió.
Sus manos eran finas como su piel. 
La edad que yo suponía de ella quizá era fantasiosa, era muy atractiva ya mi cuerpo y mi mente empezaron a percatarse que estaba dentro de la (casa grande) en la mansión.
— ¿Que haces aquí? Me pregunto, con una voz muy suave pero firme.
— No sé cómo llegué aquí.
Ella camino dos, tres o cuatro pasos y se sentó frente a mi.
Me observaba con detenimiento y me dijo: Sé todo lo que has estado pensando y deseando.
No tengas miedo. También se qué viste caer las rocas oscuras de la luna
Se que estas aquí porque la curiosidad te trajo.
¿La curiosidad?
— Si.
"Ahora estaba más anciosio que antes".
Donde diablos me había metido pensaba yo.
— No te has metido a ningún lugar, que no haya sido porque has querido.
— Leía mi pensamiento.
Ya te dije que debes estar tranquilo, tu deseaste venir y saber y hoy iniciaste a cumplir tus deseos. 
Ahora, si te quieres ir, lo puedes hacer. 
Yo, no te he traído aquí a la fuerza, tú viniste y eres bienvenido.
Guarde silencio, quizá era lo mejor que podía hacer, al final todo lo que pensara ella lo sabría.
Y en verdad siempre fui yo quien quería saber más, y como dijo Víctor... Sabes más de lo que deberías.
— Quiero quedarme respondí, si quiero saber de ti, de tu historia, de muchas cosas quiero saber. 
— Lo sé.
— A veces es bueno no saber más de lo necesario, me dijo.
Pero tú elegiste saber más y lo sabrás.
De ahora en adelante estarás aquí, no irás al trabajo, aquí escribirás tu vida y lo que quieras, aquí sabras del ser. 
Elegiste quedarte, te ofrecí regresar, irte, y decidiste buscar respuestas. 
Ya no podrás cambiar la desición.
¿Comprendes?
— Todo estaba hecho.
De a poco fuí volviendo a una realidad que no me era fácil de asimilar aún.
Antes me estaba obsesionado por verla, por saber de ella. Ahora estaba allí y por momentos deseaba no estar. 
Las dudas aún se apoderaban de mi. Ella me seguía mirando fijamente y decía suavemente: Ya estás aquí, no dudes más, podras seguir escribiendo tu propia historia. 
Entonces recordé el racimo de plátanos y le dije donde lo había puesto, ella volvió a sonreír nuevamente. Su sonrisa era mágica en verdad.
Logró conmoverme y sentirme agradado de estar cerca a ella.
Tenía todas las desventajas. Ella sabía lo que yo pensaba,  y, yo por el contrario, estaba intentando comprender todo aquello.
Sin saber cómo, ni de dónde, sacó un vaso con agua y me lo ofreció. 
Ya parecía que mis emociones estaban como en un columpio.
Volvía y me iba.
¿De donde o quien trajo un vaso de agua, si jamás lo había visto en sus manos, ni ví nadie que lo hubiese traído?
El agua la tomé confiadamente; Más fresca agua jamás había tomado.
No pude resistirme y le pregunté: ¿De donde sacaste el agua, si no te has movido de ahí?
Agachó levemente la mirada y respondió... Ya te dije que a veces es mejor no saber más de lo necesario.
— Siempre quedaba en jaque.
Ya no sabía si hablar o callar.
— Eso es... Murmuró. Calla, observa y algo aprenderás.
Estas en mi mundo. — Dijo.
Allá afuera tenías mil preguntas y hoy tienes más de un millón.
Sigue acá sentado mientras quieras, o camina por donde desees, iré a recoger algo y te dejaré solo. 
Estarás más tranquilo así. 
Tenía nuevamente razón ella. 

Partió lentamente por ese largo corredor y la observé mientras se alejaba, cruzó a la izquierda y yo quedé solo sentado en aquella banca.
Pensativo, pero sin la presión de su presencia.
Ya me estaba acostumbrado al olor a encierro, observé con detalle a mi alrededor y solo veía paredes sin pintar, corroídas por la humedad y al fondo un cuadro grande, colgado en una pared que daba de frente.
Así que me puse de pie y fui, con la curiosidad habitual a investigar.
Era un cuadro "familiar, pensé".
Ahora no recuerdo con exactitud pero... Había más de trece personas, no era una fotografía, era un dibujo muy bien hecho.
Debió de haberlo creado un gran artista de los pinceles.
Entonces recordé las palabras de Víctor cuando decía que dentro de la casa, había grandes y hermosos jardines y veía regularmente niños y personas allí.
Eso había plasmado en la obra. Dos niños, una niña recuerdo bien; adultos, jóvenes y dos más ancianos en el centro de todos.
Ibservé con detenimiento cada rostro sin contar con exactitud cuántos eran.
Una de las mujeres más jóvenes se me parecía a ella. 
Seguramente que sí es.
La sensación de vacío y el silencio era tan grande que aunque caminaba suavemente, mis pasos se escuchaban claramente.
De la pared donde estaba el cuadro, había otro corredor que podía llevar a la derecha o la izquierda; Opté por tomar la izquierda.
Caminé y pronto ví otra pared al frente, llegué. Allí no había cuadro, pero si otro pasillo que llevaba a cualquiera de los lados. 
Nuevamente tomé la izquierda.
Otra pared y otro corredor o pasillo.
Otra pared y otro corredor, otra pared y otro pasillo.
Así caminé agitadamente y siempre pasaba lo mismo. Pero no volví a ver el cuadro. Tampoco vi escaleras. Solo puertas que no podía abrir. 
Tampoco la banca donde Estuve sentado frente a ella. 
Nuevamente la angustia y el misterio se apoderaban de mi.

Ya estaba oscureciendo y no veía claramente. Intenté gritar y no pude, mis piernas estaban cansadas y temía caer, todo estaba muy oscuro.
La mano de ella, por primera vez toca mi hombro y descansa sobre el, no se por donde llegó, todo estaba tan oscuro, tomó mi mano; sus manos eran tan suaves como seda, me llevó. Seguramente caminaba por los pasillos, viví por única vez la experiencia de la oscuridad de un ciego.
Mis ojos estaban abiertos y no veía nada.
Tampoco decía palabra alguna.
Supe que abrió una puerta y la claridad empezó a fluir por una ventana. Seguramente la ventana de los cuervos.
— Descansa aquí, y no te preocupes por nada, traeré algo de comida si deseas. 
— Si. 
La luna ayudaba bastante y en ese instante prendió varias velas de un candelero.
Trajo arepas y caldo, el olor agradable de la comida era un mundo diferente en ese instante.
Había una gran mesa en aquel cuarto y ella se sentó frente a mi nuevamente.
Cenamos juntos en el silencio más absoluto.
Las paredes de aquella habitación sostenían un ayer, ropas, sombreros, fotografías, una mesa con muchas botellas inundadas de fragancias; ella siempre olía a canela.
Yo solo pensaba, olvidando que ella todo leía en su mente, cuando terminamos de cenar se levantó y no quiso que yo me levantara, yo obedecí era forastero, el huésped de lugar y ser más extraño persibido en mi existir.
Salió de la habitación, caminaba muy pausada y sin mirarme dijo: vendré pronto.
Miraba a mi alrededor, me puse de pie y fuí a la ventana.
Al asomarme ví tres niños en la calle que me miraban y como espantados salieron a correr.
Pero no era la ventana donde la ví por primera vez.
Tampoco logré reconocer la calle, a pesar que presumía conocer las afueras.
Era la casa grande, pero no me hubique.
Cada vez más la confusión aumentaba. Ella ya había regresado, estaba atras de mi y tomó mi hombro nuevamente. 
—Si deseas dormir te presentaré una habitación.
— Si
— Bien, ven conmigo. 
Tomó un pequeño candelero y fuimos por el pasillo, justo pasamos por donde estaba la obra de arte, el cuadro de dibujo que representaba unas personas. Ella habló y dijo: 
No preguntes nada hoy, mañana que descanses si deseas hablarás.
La puerta de un cuarto abrió y me invitó a pasar sin ella, me entregó el candelero. 
— Pasa, que descanses.
Pareciera que se hubiese esfumado, se fue sin candelero y tan de prisa la perdí de vista, no hubo más que ingresar a un lugar donde sería el primero de mis últimos nacimientos.
El cuarto era muy grande, ví claramente una cama tipo colonial muy grande a mi acostumbrada manera, bien arreglada, olía a canela, como ella.
Un armario inmenso incrustado en la pared, mucha ropa de caballero, zapatos y botas. Las paredes eran decoradas con perfiles dorados, había un dibujo gigante en un cuadro que representaba lo que los hombres idealizan como un angel; la parte superior del techo parecía un templo por las lámparas gigantes y los ornatos.
Fuí a una pequeña puerta, era un baño grande, había todo lo necesario para asear el cuerpo, no dude en asearme, el agua era más milagrosa de lo habitual, bajo ella mientras mojaba mi carne, sentí que todos los males y cansancios se desvanecían. 
Salí y me senté en la gigantesca cama, era suave y me invitaba a descansar.
Habían cuatro almohadas, acomodadas en dos grupos de a dos. 
Y una ventana que no me atreví a abrir.
En ese instante recordé los niños que huyeron espantados al verme.
¿Quien era yo ahora para otros?
¿Donde estaba en realidad?
¿Quien era ella?
Ahora que había encontrado la respuesta de quién era Sofía y de dónde se alimenta hoy mi anfitriona. En lugar de respuesta, había mil  incógnitas mas. 
Pero... Me sentía bien, una extraña pero grata sensación penetraba mi alma, no había vuelto a pensar en el mañana.
Me indagaba por el presente.
Las preguntas que me hacía eran obviamente causas de mi estado actual.
Como suele suceder nunca sabemos el momento exacto en que dormimos, así sucedió aquella noche. (A lo mejor así sea algunas veces la muerte, impredecible)
*Soñé que el cielo era rojizo, que las nubes estaban siempre bajas y un sonido muy agudo era la cotidianidad.
— Desperté y por las uniones de la  ventana entraba la luz del sol, no podía saber la hora y hasta inseguro estaba del día en el calendario.
— No había usado pantuflas la noche de dormir, pero al levantarme ví en entre lo medio Claro y oscuro de la habitación, unas pantuflas, en el piso, justo al lado de mis pies.

Las calce y fuí a la ventana, necesitaba que entrara la luz. 
Era como siempre en nuestra vida, un hermoso día, pero creo que ya era tarde. No sé, quizá las nueve de la mañana, frente a mis ojos un mundo de árboles frutales, no veía calle alguna, solo verde de las montañas y muchas frutas. Si no supiera de mi día antes, diría que era el paraíso que idealizan los hombres.
"Creo que quien ideó está ventana, debió haber creado un balcón aquí".
Pensaba yo.
No deseaba retirarme de la ventana, era algo de otro mundo lo que allí veía. No por las frutas o los árboles quizás, veía más allá de lo que jamás había visto.
La dimensión de la mágica creación, la divinidad de lo incomprensible, la vida en su máxima expresión se percibia.
Volví a la habitación y ví un mueble en madera que no noté la noche del dormir, estaba repleto de libros.
Era un sueño... ¡No!
Además un pequeño tornamesa y algunos acetatos.
Tomé un libro al azar. (TE AMO PERO SOY FELIZ SIN TI) De Jaime Jaramillo.
No podía iniciar mejor un día yo en mi existencia, muchos libros por leer y una paz inmensurable, aunque deseaba un café.
No terminaba de pensarlo, cuando la puerta de la habitación se abrió; era ella, ¿deseas un café?, y, ya lo traía.
— ¿Que tal noche? Pregunto.
— Bien es poco. Super bien, ¡jamás me había sentido mejor!
(No podía callarlo)
— "Cuando desees leer puedes hacerlo, creo que ya lo estás haciendo".
— Si... No, no solo tomé este libro, y si, deseo leer, es uno de mis pasatiempos favoritos.
— Leer no es un pasatiempo, es la manera que tienen los seres, de ir más allá, intrigosos de conocimiento para hallar la escencia. (Dijo)
— Si, es verdad.
— Si deseas tomar alimentos, ven conmigo. 
— Si
Fuí con ella y mientras llegábamos empezó a hablar.

— Tu vida, ha sido marcada por el altruismo, es eso lo que te ha traído hoy aquí.
Además tú empatía es muestra de cada una de tus bondades más que humanas.
Aquí no hay espacios para lo que los mortales conocen como odio, que es un mal sentir de la especie.
Aquí el amor no se basa en la materia aunque la veas, la persivas y dependas de ella. 
Aquí podras ser tú.
En la escencia del ser, y anoche y hoy, lo empezaste a percibir.
Nadie es elegido, se llega por vocaciones y deseos enmarcados en la divinidad del ser. 
"Es normal", que no comprendas algunas cosas que son costumbres allá, en la "cancha" donde el alma juega sus propias batallas.
— Pasa... 
— La mesa estaba servida y cual grande era anoche, era hoy donde solo veía platos para dos. 
— ¿Que horas serán? (Pregunté).
Por tercera ves le vi una tenue sonrisa en su rostro.
— Si aquí existiera el tiempo, la paz sería efímera. (Respondió). De a poco irás comprendiendo. 
Podrás preguntar todo lo que quieras, más no seré yo quien te dé siempre una respuesta. Esas respuestas las iras encontrando tú mismo. 
Escucha... Lo que ves afuera, no es igual a lo de adentro.
Tu veías lo que otros no vieron, pero no imaginabas la realidad.
Así sucede en la tierra y en todo lugar del universo.
Por ahora estás iniciando el proceso.
Un proceso que tú pediste.
No es bueno querer saber más de lo necesario. (Ya me lo había dicho)
— Entonces recordé a Víctor.
A Sofía y a mercurio.
— iré a recoger los frutos, te veré cuando me necesites.
Se fue y yo no sabía ahora que pensar, se fue y me dejó en aquella mesa tan grande, con once sillas más. 
Allí no había libros y salí a buscar la habitación, pero no recordaba por donde había llegado.
Salí por esos pasillos; cuando hallara la obra sería fácil encontrar la habitación. (Pensaba)
Está ves caminé con calma, sin más deseos que estar tranquilo, sin preguntarme nada, ví las puertas antes cerradas, ahora algunas abiertas. El pasillo era igual y cada esquina conducía a otro pasillo. 
Nunca me atreví a ingresar a una de esas puertas, ya que la única guía que tenía de mi habitación era, la obra. 

Lo que no había podido hallar ayer, lo encontré hoy. Unas escaleras que bajaban, unas escaleras muy simples acordes a la construcción exterior, no dude en bajar, hallé otro piso diría idéntico a donde estaba, con uno pasillo y frente a mi otra escalera que continuaba bajando. 
Seguí la ruta de la escalera, llegué a un jardín, hermoso por cierto. En el centro una pila en piedra y sobre ella una figura, la figura del ángel.
Enmanaba agua y algunas aves se posaban allí, otras se bañaban y como que jugaban entre ellas.
"Estaba saliendo de un mundo a otro".
En una banca de madera en medio del jardín estaba ella, sentada como diosa.
— Lo esencial no son las cosas que ves, sino como las percibes. 
(Me dijo mientras me observaba)
Porque en realidad estaba fascinado con lo que veía, pero también lo percibía más allá de lo material. 
— Acércate 
Fuí a su lado y me senté junto a ella, su energía, su aroma, su peculiar belleza absorbían todo; Para bien.
Dijo: No es que parte de la humanidad este equivocada, es que todo debe ser así. Está hecho así. 
Algunos heredan costumbres, otros son la verdadera esencia del ser.
No todos llegarán, porque está diseñado así. 
Muchos de los seres que encuentras a tu paso, son el espejo de lo que puedes o no debes aprender. 
A veces se aprende más del error, que de las conquistas. 
— Yo deseaba estar más tiempo a su lado, escucharla y observarla; pero... Siempre estaba junto a mi muy corto tiempo, manifestaba retirarse y por ahora no aceptaba estar a mi lado constantemente.
— Decía: la soledad es lo que hoy necesitas para aprender lo que deseas.
Se retiró por donde yo llegué. Subió los escalones, la observaba casi apasionadamente en el buen sentido de la palabra.
Entonces recordé la silla, la mecedora y comprendí que en parte mis deseos se estaban haciendo realidad.
El lugar, el jardín era apropiado para la lectura, la relajación, el pensar, la reflexión. Pero no deseaba levantarme de aquella cómoda banca que aún conservaba su aroma. 
No puedo recordar cuanto tiempo pasó mientras observaba el agua fluir por aquella roca, esa melodía que generaba y la aves que adornaban la vista, el espacio y la sonoridad.
Cuando levantaba la mirada veía el azul firmamento, y las paredes de aspecto abandonado.
Empecé a sentir la necesidad de irme de allí.
Caminé por esos senderos entre flores y aromas, mis pasos parecían involuntarios y me llevaban a una pequeña puerta en rejas negras que se abrió suavemente al tocar con mis dedos.
"Era un universo más". Bosque, bosque pensaba yo. No veía muros por lugar alguno, muchas plantas, árboles gigantes como ceibas quizás.
Mangos, naranjos, papayos, pequeñas huertas, un puente. Si. Un pequeño puente en madera rústica, como esos de los enamorados, por allí fluía agua en buena cantidad.
Un pequeño lago tan cristalino que alcanzaba a ver muchos peces.
Después del puente muchos caminos entre la bella vegetación compuesta en su mayoría por árboles frutales de todo lo existente.
No podía perder la oportunidad de explorar aquellos senderos. 
Entonces empecé a tomarme confianza en mí mismo y hablaba con las plantas, estaba seguro que me escuchaban. Lloraba de felicidad y gratitud por su existencia. Por averme acogido.
Ella dijo que yo estaba allí porque lo deseaba. 
Y no podía haber deseado esto. Pero estaba en un verdadero paraíso. 
Yo solo tenía curiosidad y buenos deseos. 
Pedí permiso al Manzano y tomé una manzana. Comía y jugaba con todas las plantas, las abejas, las aves y hasta un pequeño roedor me observaba, era una ardilla.
Ahora no sabía que era mejor. 
El libro, la habitación, ella o está maravilla que al final eran una sola. 
Y no podía haber sucedido algo más amable y dulce para mí. 
Ella estaba cerca y yo, no lo había notado. 
Se sonrió más de lo que habitualmente le había visto sonreír.
Llevaba en su mano una pequeña bolsa de tela donde guardaba frutas.
Y como por arte de magia había una banca hecha en la misma tierra. 
Donde ella se sentó y me invitó a acompañarle.

— Ven siéntate aquí.

— Recuerda que lo que deseas, se cumple si lo deseas en bien.
Hay muchos caminos aquí, todos te llevarán por destinos diferentes, pero nunca a un abismo si así lo decides.
Nada es casualidad, es causalidad.
A veces en la vida eres arrollado por la irresponsabilidad de aquellos que no aprenden aún, y están en el camino de tu vida con un propósito, aunque a veces duela.
La empatía en si. No es cosa que se aprende en una escuela.
Ella es un ser, de tu ser.
La amabilidad es el producto de la gratitud y el respeto por tus semejantes.
El amor es la base primordial de la vida. 
Todo lo que das sin esperar nada, no te hará sufrir. Porque tú satisfacción radica en saber que otros están bien; entonces no padeces por ingratitud.
El deseo y el amor pueden ser compatibles. 
El deseo es totalmente humano y el ser humano trae consigo el amor en su escencia.
Tu deseaste comer esa manzana, hablaste con el manzano y pediste permiso. El te la concedió antes que terminarás de pedirlo. 
Hay cosas que debemos soltar para que otros cumplan ciclos. No porque seamos esenciales en su vida, sino porque todos somos complementos.

Ven con migo, quiero enseñarte un  camino.
Escuché con tal atención que todo, absolutamente todo, se grabó en mi memoria de forma maestra. 
Las mariposas, las aves, y toda la vida a nuestro alrededor amaban aquella mujer. 
Yo observaba como jugueteando estaban todos a su paso.
Fácilmente apoyado en sus sabios pasos llegamos al jardín del ángel, subimos las escaleras hasta el piso tres, giramos a la derecha dos puertas. Allí estaba la obra y dos puertas más la habitación. 
"Mi habitación".
Vendré a buscarte (dijo)
No había pasado tanto tiempo a su lado, cada vez era más constante su presencia, su dulzura contagia, su atención me hace sentir inútil.
Siento vergüenza. 
Ahora estoy en el cuarto y no deseo nada. 
Lo que sea, será.
— (Jaime Jaramillo)
Papá Jaime.
Te amo pero soy feliz sin ti.
Tomé un baño y la gran cama fue cómplice de haberme inundado en la lectura de tan magistral libro.
El desapego y tantas verdades, no absolutas, pero formas de ayuda.
Un gran libro puedo decirlo.
— En verdad que allí el tiempo no existe, hasta yo lo he olvidado. 
"Porque el hombre dividió el tiempo, y este se hizo implacable.
Había pasado el resto del día y llegó la noche. No sentí hambre de la carne. Prendí el candelero por primera vez.
Detuve la lectura y me trasporte a través de la ventana en la iluminada noche de luna. 
Parado observando un mundo exterior
que no extrañaba, pero que consideraba.
¿Que habrá sido de Víctor, Sofía y mercurio?
Deseo que estén bien. 
Aunque Sofía está en un mundo diferente al de nosotros.
Ahora estaba nuevamente melancólico.
¿Por qué hay seres que vienen a sufrir?
Lloré en esta ocasión con amargura, y, recordé a mi padre que también sufrió.
— Y lloro por los desvalidos, las víctimas de las injusticias del mundo, por los que tienen hambre.
Mientras yo estoy en el paraíso. Se me hace injusto y no puedo remediarlo. Por eso también soy de los que creo, que la felicidad no es posible hallar en esta tierra. 
— Recosté mi cuerpo en la inmensa cama y aquella noche nada soñé.

El sol estaba de regreso y la puerta estaba abierta, allí... ella. Siempre como diosa, una diosa que traía café, sin más me dijo: no te sientas inútil, no lleves tu pensamiento más allá de lo inevitable en la irracionalidad.
Intenta leer.
Se tú. Se libre y acepta, suelta.
Todo tiene propósitos y tú no eres divinidad alguna. 
Si sufres demasiado por lo inevitable serás inútil verdaderamente.

Tú, no eres el primero, el único ni serás el último. 
Acompáñame vamos a la mesa.
— ¿El único? (Me pregunte).
— ¡Si! no eres el único que ha llegado aquí.
— Ven y te muestro.
Fuimos y me llevó a la obra, a esa pintura que colgaba en el cuadro.
Se paró frente a ella mientras me miraba.
Si crees que está joven soy yo. Estas equivocado.
Ellos vinieron aquí mucho antes que yo estuviera aquí.
La joven que supones ser yo, es mi madre. Los dos adultos mayores, los jóvenes, los niños estuvieron aquí, pero no hacen parte de mi núcleo familiar. 
Al igual que tú y yo, ellos llegaron por voluntad y así mismo un día se fueron, como nos iremos tú y yo y todo aquel que venga aquí.
— ¿Pero dijiste que ya no podía irme, no deseo irme y dices que un día me iré y tú también lo harás?
— Así será. Nos iremos cuando estemos preparados para partir.
¿O acaso... Eres inmortal?
Por ahora iremos a la mesa.
— No, Claro que no, se que moriré y así vivo, con la convicción que dejaré esta carne.
— Yo no te preguntaré como te nombras ante la sociedad, ni tu sabrás jamás como me nombró mi madre. Eso no es importante.
Nada es más importante que la tranquilidad y la paz interior de cada ser.
El ser humano vive soñando universos mientras destruye el suyo.
No destruyas tus días intentando cambiar lo inevitable.
Sigue buscando respuestas, son importantes. Pero no podrás cambiar nada diferente a ti mismo.
Hay personas que desean cambiar el mundo, pero... para cambiar el mundo deben cambiar ellos.
No programes nada, porque como dijo Cabral. Dios se reíra de ti. 
Actúa en el presente que va aconteciendo y todo irá fluyendo.
A veces es mejor ser como lobo solitario, que como perro encadenado a su amo.
— Otra vez una mesa tan grande para dos y ella siempre frente a mi. 
— ¿Hoy dejaras que te ayude a preparar el almuerzo? (Pregunté)
— Acabas de desayunar y... ¿estás pensando en almorzar?
No así, es que me siento mal que tú me estés atendiendo y yo no hago nada. Deseo colaborar en algo.
— Se como Quasimodo, pero no te enamores de esmeralda. 
( Sonrió y se fue).
— Nunca ganaba batalla alguna, pero aprendía a saber perder. 
Me levanté de la mesa, fuí a la ventana y esta vez no había nadie en aquella calle.
Me adentré y fui en busca de aquel libro que aún no terminaba de leer.
Llegar se me hacia más fácil; salí, tomé la izquierda, fui hasta la pared de la obra, giré a la izquierda nuevamente. Una y dos puertas. Sí esta es la habitación.
Ingrese, tomé el libro que a propósito había caído al "suelo", bueno en realidad era un piso en tabla pulida. Muy bonito.
Salí. Ahora a la derecha y derecho sin volver a la derecha, otras dos puertas y si. Ahí estaba la escalera.
Creo que estaba algo ansioso, entonces al percibir mi estado de ánimo, baje lentamente cada escalón sin la ansiedad de llegar al parque o al bosque.
Siempre había aves en la pila del ángel.
Agua y vida.
La pequeña puerta estaba entreabierta, todo era igual de hermoso, no lo había soñado. Esta vez la enredada vid, o la parra, puso frente a mi un gran ramo de uvas; con el permiso concedido, tome las uvas y fuí directo a una pequeña sombra bajo el ciprés.
Allí el sol ⛅ casi se ocultaba, había absorbido el resto del libro, el tiempo en realidad no existía. 
Percibir el aroma a canela no era habitual cuando ella no estaba. Está vez no la ví, no llegó, no fue al bosque. Pero el aroma estaba en ese instante.
Despliegue de hojas, brisa, silencio y paz. 
Fuí volviendo a la habitación, no sentí deseos de comer, ese día solo había desayunado y comido un gran ramo de uvas. Pero... Curiosamente no sentía hambre.
De nuevo en aquella habitación, doble mi cuerpo frente a la cama y no supe más de mi. 

(Debo irme pronto, pero... Irme no será un castigo para mí, así que no vayas a llorar, has sufrido y vivido mucho y te quedan muchas cosas por aprender. 
Verte vestida de conocimiento, alegre y con el alma libre, es mi mayor satisfacción.
Te amo en el amor puro de los hombres y mujeres que conocen el  verdadero significado del término.
Abrázame cuando sientas deseos de hacerlo, no me dejes partir sin tu amor).

Aquella noche tampoco soñé nada, pero... Al levantarme sentí la necesidad de escribir, así que escribí esto. Eso que leíste anteriormente. 
Ella no llego con café aquella mañana, ella no me sorprendió con su presencia. 
Así que salí y fuí al gran comedor. Tampoco estaba, la cafetera estaba fría y pensé que dormiría aún. 
Pero... No sabía dónde reposaba su cuerpo, donde estaba su habitación para llevar yo café. 
Bueno. Decidí iniciar por primera vez mi oficio de chef en aquella casa. (La casa grande).
Porque aún no he contado que es una de mis profesiones. 
El café estuvo listo,  había verduras y huevos, harina de maíz y trigo, habia un recipiente con agua, sal y la gran cocina que ardía siempre como magia.
Mientras arreglaba unos huevos y arina de trigo revuelta con maíz, una masa suave para arepas; tomaba el café.
Esperaba que de repente ella llegara y se sorprendiera, sabía que no se molestaría. Allí no había espacio para el enojo.
Todo estuvo listo y ella no llegó.
Empecé a preocuparme y al mismo tiempo sentí tirteza, ya me estaba mal acostumbrado a su presencia. Aunque el día anterior solo la había visto en la mañana.
Creo que ya era el cuarto día allí y siempre habíamos desayunado juntos.
Así que tome otra tasa de café y fuí a la ventana. 
Nuevamente los tres niños estaban observando la casa, justo notaron mi presencia. Está vez no corrieron. 
Ellos casi en coro dijeron: hola.
Y yo,  levantando la mano izquierda envié mi saludo, al mismo tiempo que sostenía la tasa con la mamo derecha y sonreí.
En ese preciso momento salieron corriendo, esta vez no asustados, reían y emitían chillidos de emociones infantiles, mientras se perdieron de mi vista. 
Allí permaneció mi cuerpo en esa ventana, mientras mi mente estaba ocupada en ella. 
Volví al la mesa, me senté e indeciso me quedé pensando.
No tenía deseos de comer, se veía agradable el plato que había preparado.
Además lo había hecho con amor y el deseo de sorprender a mi anfitriona.
Llevé la pequeña cafetera en mi mano, un posillo esmaltado y salí de la "cocina".
Nuevamente giré a la izquierda. La primera puerta que encontré estaba cerrada y no pude abrirla, igual la segunda y la tercera. Así llegue a la obra. 
Las puertas siguientes siempre estaban cerradas,  eran las anteriores a "mi" habitación. 
Así que decidí no buscar en el tercer piso, tomé la derecha, otra habitación también cerrada. Bajé las escaleras, esta vez hasta el segundo piso.
Fuí por pasillo y pasillo y todas las habitaciones están cerradas.
Las puertas estaban hechas en madera y se habrían con las viejas llaves de borjas. Todas tenían aldaba o llamador, pero aunque los usé... Nadie salía o respondía. 
Así se pasó el sol de aquel día, me sentaba por momentos en las comodas bancas de los pasillos, descansando y, ya no había café.
Sin proponérmelo había hecho ayuno.
Decidí que era mejor regresar a la cocina, calentar las arepas y los huevos, y, pensar en ir a la habitación.
No me fue difícil regresar, esta vez hallé las escaleras, subí al piso tres, el cuadro, el otro pasillo entre tantos y la cocina. 
Y en verdad que la cocina que funcionaba a base de leña era como mágica; estaba prendida. Comí su desayuno y el mío.
Ya debía prender el candelero, no sentí deseos de observar por la ventana, llevé solo una vela y fuí a la habitación. 
Ya no sentia miedo, absolutamente nada me perturbaba, ni tan siquiera el misterio de su ausencia,  la de aquella hermosa y sabia anfitriona.
No sentía sueño y me era difícil leer a la luz de unas velas. 
Después que mi cuerpo fue acariciado y sanado por el agua de la ducha, descansé en la cama grande, tan grande como mi tranquilidad. 
Fundí mi reposo en un sueño profundo, tan profundo que no hubo espacio para soñar. 

Despertar era un mundo diferente y nuevo, de esperanza y misterio al mismo tiempo.
Debía continuar buscando respuestas. Así que nuevamente fui sanado por el agua que despertó mi cuerpo en la ducha. 
No era rutinario ir a la gran mesa y preparar un café, quedaron arepas, y tomé agua.
El fuego nunca se apagaba, la llama era por momentos tenue, pero constante.
Iré nuevamente por la derecha de este pasillo al salir del cuarto de la gran mesa. Un día estaba tan confundido que ví muchos pasillos, me perdí hasta que ella me llevó de la mano entre la oscuridad, no lo olvidaré jamás. 
Toda puerta estaba cerrada, tocaba, nadie respondía, seguía y sin angustia sabía que tendría que hallar el misterio que hoy encerraba la desaparición de la mujer.
— Iré al primer piso. Así lo hice, no lo habia pensado antes. Allí había también muchas habitaciones, creo que perdí por un instante la noción, o corrí. Porque muy prontamente me vi en el parque del ángel.
Y si. La puerta de la primera habitación que ví, estaba entreabierta. Allí claramente se veían monturas para andar en caballo, y muchas cosas que no vi tan importantes como un manojo de llaves de borjas.
Obviamente serán las llaves de todos los cuartos. (Pensé).
Empecé a probar cada llave en la misma puerta. Iniciando de inmediato por el piso primero. 
Había muchas llaves en un solo manojo. Unas más largas que otras. 
Por fin. Abrió la puerta vecina de la que encontré entreabierta.
— Había pasado por aquí un huracán... (Pensé). La habitación era un caos; Todo era un desorden.
— La siguiente logró abrir y está era muy parecida a la habitación donde yo dormía. 
Bonita y de grande cama. Tenía una ventana que solo daba vista al jardín.
Necesito ir marcando la llave a cada puerta. Por ahora dejaré cada llave incrustada a la cerradura. Yo buscaba señales de ella. No cosas. 
En el primer piso había seis habitaciones y no había señales de ella.
La demás parte de la construcción en la parte de abajo, era una especie de salones sin puertas ni ventanas, seguramente podría haber sido  establos o caballerizas. 
Muy seguramente si, aun el olor a humedad y moñiga era evidente  habían lasos, correas, también lo que parecían ser aperos deteriorados, unas viejas y rotas botas con espuelas. 
Observe al final del jardín donde estaba la puerta al bosque, aunque no lo había recorrido todo, imaginé lo peor. Había visto varios senderos.
Fuí de inmediato y caminé con cierto afán y quizá un tanto angustiado tratando de comunicarme, no hable, no silve, no grite, solo caminaba y observaba mientras sentía la sensación, de que alguien me observaba o caminaba junto a mi.
Por momentos me tranquilizaba, me sentaba a comer algún fruto de tantos que allí habían. 
No sabía si estaba perdido o que tan grande sería aquel bosque, porque no veía muros algunos. 






















































































martes, 16 de diciembre de 2025

sin

Yo te amo, sin tus religiones, prejuicios y fanatismos políticos. 
Te amo como eres y por lo que eres; no por lo que te hicieron creer.

lunes, 15 de diciembre de 2025

molesto

Estoy ciertamente un poco molesto conmigo mismo.
Deseo seguir escribiendo hasta el amanecer, pero... Estúpidamente tomé la desición de recoger mierda todos los días. 
No iría de no ser por el compromiso que adquirí. 
Porque si algo vale es la palabra.
Eso igualmente no me quita lo molesto e inconforme que estoy conmigo mismo.

seré

Seré más grande de lo que imaginaba, ya rompí las cuerdas de títere, que me pusieron aquellos que opacaban la luz, mientras estuve en la oscuridad de sus existencias.
"Crecí entre dioses y demonios, los infiernos y los cielos fueron desapercibidos".
Un día o una noche sin saberlo, abrí la ventana, ví el mundo real y salí por ella, no podía buscar la puerta que no existía.
Caminé noches y días enteros guiado por mi propio instinto.
Caminar y hacer lo que más me gustaba empezaba a convertirse en un abito muy placentero.
Era haber encontrado quizá la razón de mi existencia.
Ahora leía pausadamente, escribía, compartía y guardaba cosas como esta.
Ahora realizaba mis labores de asalariado con una tranquilidad que ni tan siquiera los demonios de las calles, esos vestidos de negro y de aspecto engreído, incomodar podían mi ser. 
Y cada vez me convencía a mi mismo que sería. 
Si... Sería más grande de lo que jamás imaginé.
Y no era presunción, mi alma siempre fue la misma y nunca la escuché. 
Las sombras no eran de reposo, eran las sombras del horror.
Ahora la luz de la luna, creaba el futuro en un sendero casi blanco como mi alma, que culpa jamás tuvo de los errores de la carne y sus demonios.
He vivido y cumplido tres veces veinte años, y eso, eso es muy grato para mí.
Les contaré con detalles mi presente, porque de mi pasado solo aprendí yo.
Y mi presente es para ti y todos aquellos que llegaron hasta aquí.
Soy... No. 
No me atrevo aún a decirlo. 
Mi alma ha dicho. Cállate y callaré.
Soy... Semejante a ti, con la diferencia que somos universos paralelos y diferentes.
Soy el fruto del error de décadas. 
Soy un escritor aficionado, un hombre imperfecto que será grande. 






miércoles, 10 de diciembre de 2025

Nacer después de "morir".

No se muere, se vuelve a nacer.
Escribirlo fue fácil, que la interpretación de los que aún no mueren lo asimilen es más complejo.
¿Por qué?
Por la información que recibieron. 
Los dogmas religiosos no permiten al ser humano explorar sus habilidades.
El apego a las personas, a las cosas y a la existencia misma, enceguese y materializa, limita.
Es por esa razón que para muchos la muerte de la carne es todo un caos.
Cuando en realidad la carne es polvo de estrellas, lo que hace muy normal la desaparición de lo que tiene que ver con la materia.
Pero casi absolutamente todos poseemos energía.
Esa misma que llamamos alma. Ella, es inmortal.
Los hombres le pusieron también límites y la sumergieron en religiones.
Buscando una supuesta salvación; el ser imperfecto no puede salvar lo inmortal.
El ser vivo en el campo terrestre es una experiencia de la evolución universal. 

Estamos en una "escuela", una hermosa escuela que llamamos vida.
La vida gradua a cada ser, no en la carne y sus bienes materiales.
La energía nos va llevando por eso que llamamos percepción, conciencia y consciencia.

Voy a poner un ejemplo simple.

¿Has notado que hay personas a las que poco o nada les conmueve el sufrimiento de otros?
Bueno, ese es su estado de tiempo en el tiempo de la consciencia de esa persona, (Es normal).
Hay personas que son carismáticas y otras todo lo contrario.
Cada una de ellas está en un plano diferente.
Tu y yo, somos mortales imperfectos que no tenemos facultades para cambiar nada.
A veces intentamos llevar de... "de la mano" a quienes han tomado caminos embotados en odio, en resentimiento, en una indiferencia nefasta que nos duele a nosotros. Pero no somos para ellos más que brisa de pasó.
Esas personas están en un plano diferente y no por ello deben dejar de ser tus amigos o de tu respeto.
Están aquí, para eso. ¡Evolucionar!
Pero solo la misma energía los lleva en su sabiduría.
A veces vemos seres postrados desde su nacimiento en cama, incapaces de valerse por sí mismos, arrastrando enfermedades y sufrimiento. 
Y nos preguntamos... ¿Por qué?
o ¿para qué?
Está última es más fácil de llevarnos a comprender que somos seres imperfectos en un camino de superación energética.
Entonces, esos seres que padecen de cruel manera, están pagando en su alma el sufrimiento de otras existencias.
Porque la carne es solo un empaque que habrá de ser tierra y polvo de estrellas en algún momento.
Pero esa energía, si quieres llámala alma o supraconciencia.
(Así la denomina el doctor Sans)
Es la que realmente sufre, está pagando y aprendiendo, al igual que tú y yo.
Seguramente nosotros en los últimos nacimientos no hemos sido crueles y la vida nos va llevando cada vez más, por planos menos crueles desde la óptica humana. 
Tu cuerpo muere y no regresará jamás, más... Tu alma, esa energía es inmortal.
Algunos suelen asegurar que somos accidentes de las especies. 
Y eso es muy razonable. 
Ellos están en un plano totalmente material y no serás tú no yo, los que les llevemos por el camino de la vibración más alta del ser. 
— Edgar Plata —

lunes, 8 de diciembre de 2025

la locura

Me ha gustado mucho ésto de la locura, pues mis hermanos los cuerdos, se han burlado cuando les dije que somos primos de los árboles.
Han dicho jocosamente que he tomado una hoja verde y la he fumado; eso me ha encantado, también a mis primos los perros, los gatos, las ranas y hasta nuestra pariente cercana la mosca, ha reído con nosotros a carcajadas, tanto, tanto, que salieron gotitas de aguas saladas de nuestros ojos.
La locura de jugar con el viento y hablar con el agua, es una de mis mayores satisfacciones terrenales. 
— Edgar Plata —

domingo, 7 de diciembre de 2025

hallar

A veces sucede que no nos hallamos, es un estado emocional muy díficil, afecta directamente nuestra estabilidad emocional y de alguna manera afecta a quienes nos rodean.
Lo peor aún es que pocos comprenden un estado así, seguramente porque no ha sucedido en su trajinar o olvidan que también lo han padecido.
En mi caso, intento aislarme, no hablar con nadie, no escuchar a nadie, no saber de la vida de nadie, de las cosas insignificantes de la casa o de otro.
Es poco frecuente en mi.
Pero hoy y quizá de días atrás me sucede. 
No logro encontrar la razón por la que no me hallo.
¿Serán las sesenta y un vueltas al sol?
No creo.
¿Será decepción? 
¿Será presión?
Ayer culpe a la rinitis, hoy al jefe, ahora al bombillo y a la mierda. 
Estoy tratando de escribir para hallar una razón diferente a saber que estoy viejo.




la mierda

Me tiene harto la mierda.
Desde que despierto, se que voy a recoger mierda, tomó café, desayuno y voy a cagar mierda, salgo y recojo la camioneta de las mangueras, la misma que carga mierda, voy y solo veo mierda, la gente me mira con asco, aunque eso me importa una mierda, llego a casa y está la mujer haciendo todo mierda. 
El hijo en su habitación de mierda, escasamente sale a tragar y a cagar mierda.
Me acuesto y la mujer está en la sala viendo novelas de mierda y haciendo trabajos de mierda. 
Todo , pero todo, es mierda. 
Hoy fue el tradicional día de las velitas y estaba solo, después llegó la madre de mi hijo. 
Prendimos velas, no llegó el hijo, me importó un culo.
Fui y compre una puta cerveza de mierda, me la harte hasta que se agotaron las velas, la mujer estaba, tomó dos vasos de cerveza, se adentro a hacer su trabajo de mierda.
Me sirvió caldo, me tomé el caldo con la arepa y fresco de mora.
Ahora estoy escribiendo y ella está preocupada por el bombillo de mierda.
Ahora entro el bombillo.
Hoy no me hallo.
Así que estoy hecho mierda. 

viejo

Ya. Llegó el momento de entender mi estado de ánimo.
No es casualidad, es la causalidad de los caminos, los soles y las lunas, de las lluvias, el llanto y alegrías del ayer, arrastrando un cuerpo que ya no es tan avil como en otrora.
No es desgaste, es nueva forma de ver y sentir la vida.
No es que haya aprendido mucho, es que estoy utilizando lo mejor de mi, para no sentirme inútil.
Si. Estoy viejo. 

escuchar

Si compartimos el espacio de diálogo; solo con quiénes piensan igual o con  quiénes identicamos criterios. 
No aprenderemos nada.
Porque no sabremos si estamos equivocados, porque nos centramos en criterios contenidos en base a nuestra información y conveniencia.
Escuchar en silencio es una excelente forma de análisis.
No es necesario increpar, ni pretender imponer nuestro punto de vista.
A no ser que así lo sugiera la contraparte.
Que sería un diálogo de mutuo aprendizaje.
A veces las personas se cierran a cualquier razonamiento diferente.
Entonces no tiene sentido entrar en conflictos de diálogo, que jamás serán productivos para las partes. 
Podrían exaltarse, entonces perdería sentido todo.
Cuando escuchamos aprendemos.
Porque el espacio venidero nos permite reflexionar sobre lo escuchado.
Algunas veces no se necesita de un después.



sábado, 6 de diciembre de 2025

escribir 3-6-9

Me es díficil hallar la palabra, o las palabras acordes a pequeñas o largas conversaciones.
Estoy tratando de hacer un acuerdo con el universo, quizá me acepte la propuesta, de hecho sé que me escucha, así como yo escucho y veo su milagro.
Del cual... Vivo agradecido, nacer es un privilegio.
Vivir rodeado de seres maravillosos y oportunidades únicas son otra forma que tiene el universo de decirme. Eres.
No diré aquí mi deseo específicamente, porque el ya lo sabe.
Si lo digo, hay una remota posibilidad de que no se dé.
Por ahora el sueño se apropió de mi. 
— Edgar plata —

lunes, 1 de diciembre de 2025

algo muy tedioso

— Se me hace triste de alguna manera, haber vivido en esta tierra y morir sin conocerla.
— Mirar el firmamento y no tener certeza de sus misterios.
— Morir sin saber de aquellos mundos lejanos, habitados por otros seres.
— Haber conocido verdaderamente de la creación, del fin de los confines.
— Viví entre vacas, perros, aves, gatos y muchas víboras; y tampoco llegué a conocerlos verdaderamente.
— Compartí con muchas personas que jamás llegué a conocer.
— Amé, me Olvidaron, engañé y me engañaron, escribí desde niño y soñé con lo que soy. 
— A veces la oportunidad de buscar riqueza inmaterial, me dio alegrías, satisfacciones personales, pero nunca fuí plenamente feliz y creo que jamás lo seré. No hay posibilidades de serlo desde mi visión de la vida.
Tantas guerras, injusticias y hambrunas, destruyen las expontaneas alegrías.
— Morir sin haber vivido es mi mayor tristeza.
— Edgar Plata —


el aprendizaje

A veces no es necesario sufrir para aprender. Basta con escuchar a quien tiene experiencia.
— Edgar plata —

domingo, 30 de noviembre de 2025

malo, malo malo

Seguramente, todos en algún momento de nuestra vida, hemos sido malos. 
Así como después lo reconocemos, también en ese instante lo hicimos en un estado de conciencia demoníaca.
He sido cruel, a tal punto que hoy intento comprender, como llegué a tal extremo.
No culparé a nadie en lo absoluto; fue la causalidad de mis actos del momento, que se reflejaron como en un espejo del tiempo pasado.
Era totalmente insensible, la oscuridad era total.
Caminaba como tantos muertos más que hoy veo, de allí que no me atrevo a juzgar.
Solo... Los miro.
Debo confesar que asesiné a un ratón de la manera más miserable y ruin.
Lo introduje estando vivo, dentro de una botella de tiner.
Lo dejé en toda la noche y a la mañana siguiente me acerqué a la botella para observar como había quedado su pequeño cuerpo.
—Osea que lo hacía con premeditación.
Ese es el acto de conciencia, de un ser sin escrúpulos, miserablemente ruin.
En aquellos tiempos, vivía una situación de separación, la madre de mis dos hijos, había partido dejándome solo. A causa de muchos tropiezos que había en aquella relación.
Pero... El ratón. ¿Que culpa tenía? 
Ninguna claro está.
Hay tanta maldad en ese pasado, que no me encuentro a mi mismo dentro de ese ser.
No odiaba a nadie en sí. Pero seguro estoy que tampoco persivia esa paz interior que hoy me acompaña.
Era un ser además de cruel con un ratón; inseguro y actuaba a la defensiva.
Yo, que había hecho campañas en defensa de los derechos de los animales junto a la que prefirió partir.
En ese entonces era un ser despreciable.
Lo más extraño y que recuerdo muy bien, es que no me autopersivia de tal manera, no recuerdo haber sentido el más mínimo cargo de conciencia. Sentido de culpa no había.
Creo que era como un juego.
Hacia poco tiempo había regresado de las tierras de los llanos orientales de Colombia, estaba en cucuta.

En mi niñez también solía incrustar una espina en el pecho de un grillo, retiraba la ponzoña de una avispa y le colocaba la punta de una paja de pasto, asesinaba pajaritos con una cauchera y después los comía fritos.
Robaba los huevos de los nidos de los pájaros, introducía el dedo en el recto de las gallinas.
Aquellas cosas no me las reprocho tanto como la muerte del ratón.
Todo porque en ese entonces era un niño, que estaba solo, lejos de sus padres y hermanos.
Era seguramente algo muy inocente al momento de enfrentarlo con la maldad.
También fue malo conmigo en mi niñez, Daniel.
El tomaba en la mano pepas de ají y me las estrechaba en la cara, recuerdo que sentía un ardor insoportable y sentía que el rostro me ardía en llamas.
También ese vergajo de Daniel, tenía un par de guantes de boxeo, el es tres años mayor que yo.
Y jugábamos al box, el se ponía el derecho y yo, yo el izquierdo y no soy zurdo.
Era horrible y yo pendejo.

Seguramente la maldad sea producto de nuestras vivencias.
Si uno forma un joven en base a la violencia, obviamente será un ser reprimido y violento. 
Pero hay soluciones para todo y es, el amor propio.











un deseo

Deseo tener lo suficiente 
para "comprar" 
las aves en cautiverio. 
Liberarlas de inmediato 
frente a los canallas mercaderes.
Deseo la libertad de todos
los seres vivos. 

viernes, 28 de noviembre de 2025

El escenario

Llené de colores imaginarios, de las más pequeñas y titilantes luces, de música y entretenimiento el pequeño lugar donde sería nuestro primer encuentro pasional.
El amor estaba hace mucho tiempo anclado y esperaba por quien jamás habría de llegar.
No fue obsecion, fue la ilusión que se quedó en esta utopía.
Es que... Tu partida no era un plan.
De allí no me acostumbre a lo inevitable.
— Edgar Plata —

miércoles, 26 de noviembre de 2025

El escritor

Por esta calle, va pasando un escritor y nadie lo ha notado, los que van en el avión no imaginan que por esta calle anda un escritor, ni tan siquiera lo saben los que van en la buseta, en el taxi y el que pasó en bicicleta.
La señora que está sentada en su silla mecedora cuando pasó el escritor, no lo notó.
Los perros salieron a ladrar, seguramente ellos si lo saben, o quizá solamente quieren ahuyentar al desconocido, además los perros no saben leer, menos van a saber que es un escritor.
A veces también es poeta, lo dijo el mártir de la esquina, cuando pasó el escritor le gritó: POETA DEL BARRIO.
Me causó cierta sonrisa y seguí caminando al lugar donde está la camioneta.
Subí en ella, y, me marché a seguir recogiendo... Mierda. 
Eso sí lo sabe mucha gente.
— Edgar Plata —
— La ignorancia en algunos los lleva a  creer la historieta de Adán y Eva. 
El único propósito es minimizar al ser más maravilloso sobre la tierra. La Mujer.
— ¿Machismo crónico o ignorancia típica en mentes manipuladas? 
— ¿Creer que ellas son menos? es una aberración.
— Creer que existen, "gracias a una costilla" es ilógico. 
— Existe, quienes literalmente creen en esa historia.
— ¡Dios es uno!  Para todos. 
— Causa cierta pena hablar del tema, con seres humanos que seguramente confunden, educación con manipulación.
— Edgar Plata —

martes, 25 de noviembre de 2025

He visto

Creo que es válido hacer planes a futuro, viviendo el día a día como el más inmediato plan.
No me parece sensato con uno mismo, cargar a diario con la cruz de la desdicha, creer que disfrutar de la vida, es resignarse a nada.
Vivir un día a día sin proyectos, es perder vagamente esta oportunidad corta por cierto, cuando se trata de vivir plenamente.
— Edgar Plata —

lunes, 24 de noviembre de 2025

Los he visto

Los he visto, aún a los "míos", a los desconocidos, a los cuerdos y a los locos; los he visto maquillarse y vestirse de etiqueta, para asistir a la casa grande, esa de torre y reloj, esa donde se finge el domingo y casi todos los días.
Los he visto ir de prisa, porque la hora está cerca y no desean llegar tarde, los he visto arrodillados y arrodilladas, cerrando los ojos, gimiendo y pidiendo.
Lo he visto correr presurosos a la hora del rito en memoria de quien ya murió en la carne. 
Y ahora que recuerdo, nunca los ví, correr a socorrer al enfermo que ya descansó.
Créanme que los he visto. 
El alma de todo ser es luz y sabrá la divina providencia de ella. 
Los he visto.
Me acusan, me señalan y me envían en sus frases de odio, directo al infierno.
Ya se convirtieron en hombres con jerarquía de dioses. 
— Edgar Plata —

la curiosidad

Ese temor infundado; "Que la curiosidad mató al gato".
Es la rama del temor creado, en la equivoca forma de formar al ser humano.
La curiosidad, es la que ha llevado a esta especie a superar todas las adversidades.
A mejorar no sólo sus maquinarias, sino su forma de ver la vida.
Seguramente no todos posean esa cualidad, pero quién no posee la curiosidad, posee otras cualidades que la postre se mezclan con las nuevas ideas nacidas de la curiosidad.
La única que no ayuda en nada, es la limitación a causa del miedo.

domingo, 23 de noviembre de 2025

como explicar

¿Como explicar el envejecimiento sin culpar al tiempo?
Porque algunas teorías hablan de la no existencia del tiempo, y no es descabellado.
El envejecimiento ya está demostrado científicamente, clínicamente está claro.
Este proceso es el resultado de la interacción de factores genéticos, del estilo de vida y ambientales, que afectan a las células, las proteínas, el ADN y las mitocondrias, debilitando la capacidad de reparación del cuerpo y aumentando el riesgo de enfermedad. 
Así que creo que no es necesario culpar al tiempo, que es una medida creada por el ser humano.
Antes de los griegos nadie hablaba de tiempo, y, igualmente todos morían a causas naturales y sociales.
Incluso el promedio de vida era muy inferior al actual.
Por eso cuando culpan a la medicina de la muerte de los seres humanos, me parece una falacia.
Porque gracias a la medicina, la calidad de vida y la prolongación del promedio de vida aumento.
El tiempo para mi opinión, sigue siendo una simulación humana.
— Edgar Plata —


Si hay más y más

Simplemente me llegan de repente palabras que al sortearse generan frases, así no haya leído algún texto anteriormente.
A veces esas frases provienen de la conclusión personal que deduzco al leer algo.
A veces de la nada, o de los bichitos.
A veces siento como esa angustia por escribir y no se me ocurre absolutamente nada; busco que leer, pero igualmente las cosas siguen igual, no hay nada por escribir.
Esto es extraño.
Alguien me preguntó, del como hacía para escribir tantas burradas.
Yo solo callé y lo comprendí.
Otros me llamaron poeta. Y cómo decia José y Eladio Carrión. (En casa no lo saben). Ni yo me lo quiero creer porque a lo mejor me vuelva engreído.
En el trabajo soy el mismo y en las calles, un peatón.
Así es esto de la escritura.
A veces el mismo escritor ni sabe...
 ¿del por qué o de dónde provienen esas cosas? Que a veces son hermosas, a veces tenebrosas y también a veces causan indignación en algunos que desprevenidos leen.
Nunca hay intención de agredir.
Solo que somos como el viento, espontáneo, agradable, fresco y a veces violento y dañino. 
Ya ves ... No sé. 
— Edgar Plata — 

pensar diferente

A veces alguien expone sus pensamientos, su filosofía de vida. Y de inmediato es censurada, excluida, sometida, insultada y hasta asesinada. 
Por favor, donde queda la racionalidad de la que tanto nos ufanamos.
En aras de vivir en armonía, nada puede ser tan indispensable como convivir respetando cada forma de pensar.

listado del 50 % kfc

Pagarán el 50% del uniforme.
Un aproximado a 50.000 pesos

— Francisco García (Pacho)................
— Wiliam Molina.,.................................
— Alex Gaona .......................................
— Johnson .......... ................................
— Bolaños.............................................
— Kiko...................................................
— Villa....................................................
— Plata..................................................
— José ..................................................
— Lizarazo ............................................
— Torrado .............................................
— Héctor Navarro .................................
— Fabio .................................................
— Abdel ...............................................
— Eduard Velázquez ............................
— Rabelo ..............................................
—  Eduardo ovallos ..............................
— Yumeka .............................................
— Juan Rojas ........................................
— Aponte...............................................
— Nelson Rodríguez .............................
— Jairo Núñez ......................................
— Juan Carlos Calderón ......................
— Gerson Calderón ..............................
— Edgar Suárez ....................................
— Juvenal .............................................
— Aníbal ................... ...........................
— chinchilla ..........................................
— L. Emiro Quintero .............................
— Jorge Rodríguez ..............................
— Alberto (profesor)............................
— Abelardo ......................................... 
— Garcés ..............................................
— Luis Manjarrez..................................
— Manuel Pabón ................................. 
— Alonso Becerra.................................
— Óscar Jaramillo ................................
— Guzmán ............................................
— Pedro Uribe .......................................
— Martin cortes ....................................
— Noe ...................................................
— Geovanny...........................................
— Luis sanguino ...................................
— William Quintero ...............................

Los guardametas, si desean informe pagarán el 50 % . 
Teniendo presente su importante apoyo por parte de ellos durante el año. Y teniendo presente .
Que no pagan la cuota de 6.000 pesos 

El plazo de pago es hasta el diez de diciembre.

Los jugadores que no aparecen, deben pagar la totalidad del uniforme antes del 10 de diciembre, para que no queden excluidos de las prendas. 

A mi Mari trini

Ni el brillo de tus ojos
en esas ventanas expresivas.
Ni tu presencia en la memoria 
de la magia televisiva.
Ni ausente está tu voz
que se guardo en acetatos.
Mi hermosa Mari, la poesía
Recitada en tu armónica voz
Aún hoy alimenta nuestra alma. 
A mi hermosa Mari Trini
Por siempre. 
— Edgar Plata —

viernes, 21 de noviembre de 2025

¿Que sucedió?

Que sucedió con lo que tanto hablamos?
Creí que me habías prestado atención, porque yo creí en ti.
Hoy, es demasiado tarde. 
Tu posibilidad de un futuro ha quedado en la oscuridad, y destruiste tu propia vida, la mía, la de todos los que creímos en ti y que tanto te amamos.
Destruiste la vida de extraños, de seres que nunca esperaban encontrar a su paso un demonio disfrazado.
El dolor que causaste a tu madre y a mi, no es justo.
Tanto que hablamos de la rectitud, de la integridad del ser humano, de la bondad, del amor; no solo hablamos te entregamos incondicionalmente nuestros amaneceres y nuestras noches. 
Nuestras vidas eran gracias a ti.
Tu presencia fue lo más importante y profundo en nuestras vidas.
Creí que nos amabas. 
Ahora tendré que irme a casa, no deseo caminar, he perdido todo el interés por "luchar". 
Cuando llegue a casa, encontraré a tu madre más destrozada de lo que imaginas. ¿Por qué fuiste tan cruel con nosotros?
Ahora te quedarás en el lugar que más temi llegar, al que jamás un padre desearía ver a sus hijos.
Estás en una cárcel amado hijo. 
Tu por siempre aquí y nosotros hemos muerto hoy. 
— Edgar Plata —