En la sala, cuelga un caballo de la pared, la ventana es tan grande que cabe la luna y el sol juntos, no tiene puertas, ni cortinas, ni retrete, ni Cocina, ni alcoba, ni jardín, ni tan siquiera es mío.
Pero es el lugar donde vivo.
Algunos transeúntes me miran con desprecio mientras sonrío, veo todos los días el sol, la brisa me acaricia y el agua nunca falta.
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