martes, 7 de abril de 2026

imaginaré

- Imaginaré que un duende aparece de la nada, así como apareciste tu.
Y me ofrece un deseo.
* ¿Solo uno?
- Si.
- Me basta con uno.
- Le pediré que me permita de nuevo nacer siendo el mismo y de ser posible a tu gusto.
¿Por qué sonries?
* Porque tú fantasía es extraña.
- Mucho.
* Bueno. ¿Y para qué deseas nacer nuevo?
- Para volverte a conocer y repetir estos tiempos tan dulces y maravillosos que a tu lado he vivido. 
Te volvería a conquistar y te amaria tanto como te amo hoy y quizás más.
- Édgar Plata -

Yo.

Si, yo. 
El que escribe por necesidad del alma, por alivio y consuelo de la existencia misma, de la mía "propia".
No encuentra la paz interior
después de ser cómplice 
de aquellos que esconden 
la cena, por no compartirla.
Y me duele y me reprochó por aquellos que se fueron sin comer.
(Soy tan miserable y cruel como ellos).

Edgar Plata 


se acabo

Se acabó el tiempo de los mártires, ahora las prostitutas reducirán placer.
Yo, lamentablemente no puedo ser esa persona que espera que se vaya el anfitrión para  sentarme en la mesa a comer.
A veces por evitar malos entendidos, disimulando el dolor del alma, guardo silencio, mientras la esencia de mi ser llora.
Guardo silencio porque entiendo que no todos piensan igual a mi.
Para fortuna quizás.
Pero cada bocado que llevo a mi boca, me atraganta el pecho.
Cuando debo tragar pensando en aquellos que "debieron" irse. 
Todo porque no entienden otros, que el mayor placer de la mesa es compartir el pan, con cada uno de los miembros en una familia.
Es horrible para mí, ese plan del no compartir.
Édgar Plata