jueves, 2 de abril de 2026

El.error

Seguramente las cosas que la mente absorbe como realidad nunca caducan.
Ni tan siquiera con la muerte. 
Porque van de generacion en generación.
Y cuando alguien literalmente se libera, es visto por la sociedad absorbida, como un maniático, loco o hasta enfermo senil.
Es considerado como enemigo y un peligro para la sociedad. 
¡"Y efectivamente es un peligro"!
Porque para un "prisionero", no hay peor enemigo que aquel que sabe ser libre.
La verdadera libertad consiste en expresarse de manera Franca , certera y con argumentos propios, sin intentar convencer a nadie. 
Porque cada ser humano, tendrá a su debido tiempo, la oprtunidad de reflexionar sobre todo lo que le rodea, que es lo mismo que lo sostiene como individuo y como esencia. 





#n una página

En una página de doce por seis centímetros, guardo cada una de las fantasías que el subconsciente me dicta.
También guardo cada estupidez que se me ha ocurrido.
Lo único que sigue flotando en la nada, son mis deseos mundanos. 
Porque aunque los haya escrito, no los entenderá absolutamente nadie.
Y menos aquellas que alborotan los demonios que rondan por aquí.
Son los deseos de la carne, porque hasta el fin de mis días seré imperfecto.
Aquí, recostado en el sillón, acostado en la cama, puedo pasar el resto de mi vida delirando, escribiendo, soñando, leyendo y escuchando.
Para ver, solo me basta salir a la luz del endiosado sol, y su reina luna.
Ver el mundo através de esta diminuta pantalla, también es posible. 
Aquí ahogado en el tiempo tras este diminuto y complejo aparato; también se identifica la vida de otros. 
Sus pensamientos, sus ideales y sus filosofías. 
Aquí pensar es toda una tarea.





Yo tambien me preguntaba

Yo tambien me preguntaba. ¿Por qué un hombre anhela una amante, si su compañera es bonita?
Después empecé a responderme a mi mismo.
- Puede ser bonita, pero el gusto murió.
- Ya no abre sus puertas para llegar al caudal.
- "Ya le molesta mi precensia".
- "Es más vacía,  gris y fría que nevera pobre" (piensas).
- Lo que en la calle llaman... "Vaca muerta".
Después...
- Aparece la seductora, hermosa y abierta a cualquier comentario.
Así que caen sobre el lecho y la carne se llena nuevamente de pasiones. 

Regresas a casa.

La ropa está toda limpia, el aroma en casa es agradable y la cena está servida
* ¿Dónde andabas?
- Tienes que mentir y ocultar tus pasiones.
- Ella en silencio pasa a la habitación y escuchas la tele prenderse
 (Telenovelas).
- Lo tuyo es el fútbol y el placer de la carne. 
- No dices nada, ya mentiste lo suficiente por hoy.
- vas a la ducha y tus sucias prendas van a la tina, no hay porque preocuparse. Las hallarás limpia después. 
- Ella continúa en silencio viendo sus telenovelas, ya se ducho y descansa en silencio. No te volvió a preguntar otra cosa más que... ¿Deseas una aromática? (Para que duermas bien)
- Tu agradeces y aceptas, mientras ella ya se ha levantado a preparar las aromáticas.
- No pensaste nada, no sientes nada; solo recuerdas los agradables y desaforados momentos con la amante, la que apareció de la nada. 
- Dormiste profundamente y ella te ha despertado con su habitual frase de la mañana. ¡Café!
Lo a colocado en la ventana de la cocina que da a la habitación, te levantaste tomaste el café y todo ya se te hace rutinario. 




Te aprovechas

¿Acaso prefieres esperar que la humedad de tu piel se haga reseca?
— Podrías dejar de lado la mojigateria, la timidez, el estupor infundado.
— Ser libre y permitir que cada poro de tu piel respire entre el placer, el gusto y la satisfacción de existir.
— Yo, yo seguiré esperando que reacciones, ojalá no sea tarde.
— Porque estoy dispuesto para ti siempre, no quiero ser polvo de estrellas, sin haber sido polvo de tus mares. 
Ahora suplicare.
— por favor, déjame recorrer cada una de tus mesetas, montañas, praderas;  hasta llegar a la fuente de vida. 

- Édgar Plata -

Es mentira

No es cierto que sea yo un escritor, menos aún, un poeta. 
¡No es cierto!
Es solo una ilustración que deja mi alma, de lo que fue.
Es solo la ilusión sembrada en este mi cuerpo soñador.
- Édgar Plata -