Media vida en una cantina
a media cuadra de la morada
donde agonizante su madre
cada sol y cada luna lo esperaba.
Mientras demecialmente media vida
embriagaba a capricho
de todo placer mundano.
Cualquier noche falleció la vieja.
Y ahora va todos los días al cementerio.
Lleva flores a la tumba de la madre,
La misma a la que en vida ignoró.
Hipócritas golpes de pecho
Como si los muertos sintieran.
- Édgar Plata -
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