Ahora resulta que. A alguien, se le dió por otorgarme un diploma de honor.
"Que disque soy poeta".
Si, es verdad que me encanta esto de las sopas de letras, pero... A qué yo sea poeta. No sé.
Eso sí, lo recibí, lo subí a mi estado y empecé a caminar más erguido, y a creer que yo soy un poeta.
Nadie me dijo nada, ni en el trabajo, ni los amigos del fútbol, ni mi madre, ni mis hermanas y mucho menos la compañera o alguno de los hijos.
Pero, yo seguí caminando erguido y me preguntaba a mi mismo.
¿Sabrán todas esas personitas que deambulan por las calles, que soy un poeta?
Yo creo que no. Me respondió la voz de la consciencia.
Además Edgar, eso te lo enviaron para estimular tu ego.
Para invitarte a la ceremonia de los poetas y escritores anónimos.
¿Osea que tú si crees que soy poeta?
Lo que crea yo, o el mundo entero, importa menos que lo que tú puedas creer y hacer por ti mismo.
- Y no entendí -
Édgar Plata
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