Me urgen las seductoras aguas de tu fuente.
De hecho me gustas tanto, que podría pasar de la locura por ti, a la pérdida total de la cordura.
Seré dócil y el silencio acompañará cada uno de tus excitantes gemidos.
He conectado con la esencia de tu ser.
Pero necesito que apruebes lo que te niegas deseando.
Tu mirada me invita, pero tú silencio me acobarda.
No me dejes padecer la sed que tengo por ti.
- Edgar Plata -
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