No sé, quién eres en realidad.
Tampoco sabes de mi.
Pero quisiera conocer de tus tiempos, pensamientos, ideales entre otras cosas.
Es por eso que me he atrevido a enviarte esta nota.
Por que lo único que sé, es donde habitas.
Ayer cuando pasaba la tienda de la esquina, te ví una vez más. Y casi estoy seguro que te quedaste observando por un instante mi presencia.
No es la primera vez que te veo y que una mirada se cruza entre los dos.
Dos o tres veces te habré visto, pero siempre ha ocurrido lo mismo.
Mi alma dice y casi "grita", es algo que buscas y necesitas.
¿Vas a dejarla pasar nuevamente desapercibida?
¡Háblale! "Cobarde".
Así que en verdad soy muy cobarde quizá.
Esta nota es para solicitar tu presencia mañana a eso de las siete en la taberna de la esquina de la calle ocho.
Creo que sabes quién te escribe y créeme, que estoy temblando de la emoción, sin saber aún si acudiras a mi cita.
Bueno, ya hice la nota y no seré yo quien la entregará.
Así que encargué a un domiciliario para que llevara el papel.
Ella vivía a escasas dos cuadras de donde yo habitaba.
No sabía ni su nombre.
Édgar Plata
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