En mi opinión muy humana, osea imperfecta.
Creo que Dios no sabe, y si lo supiera no le importaría, que los bípedos no plumamados jueguen a ser sus hijos mediante imágenes humanas en yeso, madera y metales.
No pretendo ofender el catolicismo. ¡No!
Por el contrario, creo que tienen una manera muy original de demostrar su fanatismo religioso.
Mientras agreden su amor por el prójimo, "el juego estatua es indiferente".
Al final Dios no es un ser que este sentado en nubes o atrios.
Ni Dios es un ser de látigo y castigo.
Ha enviado muchos hombres y mujeres a decirle a la humanidad ¡Portence bien!
Envió a esos mismos con los que juegan estatua, a esos mismos que mataron y señalaron. Envía constantemente a esos mismos que cada generación señala de blasfemos.
Edgar Plata
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