¿Acaso prefieres esperar que la humedad de tu piel se haga reseca?
— Podrías dejar de lado la mojigateria, la timidez, el estupor infundado.
— Ser libre y permitir que cada poro de tu piel respire entre el placer, el gusto y la satisfacción de existir.
— Yo, yo seguiré esperando que reacciones, ojalá no sea tarde.
— Porque estoy dispuesto para ti siempre, no quiero ser polvo de estrellas, sin haber sido polvo de tus mares.
Ahora suplicare.
— por favor, déjame recorrer cada una de tus mesetas, montañas, praderas; hasta llegar a la fuente de vida.
- Édgar Plata -
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