No sabía de sus muertes
hasta que oí a los payasos reír y a las viudas llorar.
Escuchaba a diario sus escritos y sus recitados versos.
Admirando siempre sus trabajos literarios y haciendo críticas sobre sus elocuentes relatos.
Que aún fueran fluidos, a veces no eran verdades.
No sabía de sus muertes y por eso hoy guardo silencio. En homenaje a los muertos cuerpos y a las vivas letras.
- Edgar Plata -
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