Cada mañana, cada noche más viejo. Las muelas me abandonan y la lucidez de la piel se hace tosca.
Las situaciones de momento se olvidan fácilmente y la mente vaga por instantes, a veces como perdida en lo desconocido.
Los achaques de la carne empiezan a ser cada día más constantes y la gente empieza a verme casi de forma compasiva.
Pero sabes algo amor mío.
Aún nos miramos a los ojos y palpamos nuestra existencia.
Ya nuestras almas casi que se visualizan una a otra como si fueran materia.
Ahora todo fluye con más sentido y calma, ya la prisa se la llevó el tiempo.
Ahora yo, por ejemplo. Solo sueño con utopías, mientras que el momento de volver llegue.
- Edgar Plata -
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