lunes, 9 de marzo de 2026

repentinamente

Estaba yo escribiendo, cuando repentinamente apareció como de la nada la silueta de una mujer.
No distinguía el rostro; Y su hermosa figura femenina estaba vestida con un traje como adherido al cuerpo.
Prenda oscura, sus manos tan delicadas y hermosamente talladas como de diosa diría yo, no traía calzado, estaba descalsa y su cabellera de rizos oscuros y perfectos, ocultaban su rostro.
No percibí miedo alguno aunque el silencio y una sensacion extraña inundaba aquel lugar.
La miraba un tanto perplejo, pero no lograba ni deseaba retirar la mirada.
Ella tendió lenta y artísticamente su mano hacia mi, como invitandome a levantarme, su olor a canela tan agradable como su silueta empezaron a esparcirse en el ambiente del pequeño cuarto.
No supe que sucedió, hoy estoy solo en esta desordenada y maltrecha habitación.
Escribiendo. A ver si regresa o logro entender el misterio de aquella vez.
— Édgar Plata —

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