domingo, 7 de junio de 2026

Demonios ahí y alli

Los demonios si habitan mentes, se pueden llegar a apoderar de ellas al punto de ser como príncipes del abismo.
Logran su cometido y se ocuparán de otra mente, otra y otra.
Y siempre el final será fatídico para los desprevenidos que no imaginan lo sucedido en realidad.
Yo viví los demonios en mi. A veces con ellos me reí, otras veces lloré, a veces  y por fortuna gané. (Eso creo).
Querían que lanzará la criatura desde lo mas alto de la torre.
Entonces, sentí miedo y me liberé de la criatura que en mis brazos estaba. 
Perdieron los demonios por fortuna.
Una vez más, se puede ser sin necesidad de morir en la carne, esa misma carne que nos fue dada  como tortura en este efímero infierno.
Si todo es como lo escribí aquí, morir lo es todo.
Pero... ¿Y si hay más infiernos?
¿Quizá más dominantes e impulsivos?
Que tal otro infierno con más poder de los demonios, donde estos hagan venganza por las batallas perdidas en estos cuerpos.
Yo no sé. Pero aquí está el otro intento por seguir siendo parte de los angeles que no usan espada. 

Nos enamoramos de las formas, de las cosas y de lo finito.
Por eso sufrimos tanto.
Seguramente es una ley inexpugnable de la vida misma. 

Solo los ángeles de la inquisición llevan espada. Un verdadero ángel no se alza en tarimas, no grita, no vocifera, menos hace daño.
Calla para resguardar la calma y se aleja de los rincones infernales, de lo que pudo ser un paraíso.
Un ángel no deja ver sus alas, actúa y vuela en la imaginación por conquistar de utopías.