Tal vez la vida sea como un encuentro de fútbol, todos tienen un propósito similar, con diferentes aptitudes, pero todos cumplen una misión en el terreno. Todos desean ganar y corren a su destino final, y en esa lucha por poseer el esférico se lastiman unos a otros. Muchas veces sin intención de golpear a nadie.
Su real aliado es ese balón cuando es de sus dominios.
Y al mismo tiempo es su peor enemigo, cuando es posesión del rival.
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