La luz en tus penumbras
Seré saciador de tu sed
y abrigo en los hielos
de tu inocente alma.
No verás mi mano
la percibiras como luz del sol
en las mañanas de las nuevas
esperanzas.
Caminaré junto a ti, más cerca que la misma sombra.
Nunca oirás mi voz, porque el susurro de los vientos y las cálidas brisas, serán como melodías.
Ya soy. El guardián de tus deseos
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