"Hicieron por el perro, lo que no hicieron por mi hermano".
Me declaro de los que gritan e intentan hacer por la protección de la vida, del medio ambiente. En fin animalista, si lo puedo definir así.
Admiro con respeto y consideración a quiénes se esmeran por ayudar a los que no pueden hablar nuestro idioma. A los que en silencio sufren y a veces suplican ayuda con sus miradas y sus gestos.
No hago económicamente mucho por ellos, pero la empatía está conmigo en ese tema.
Pero, hay un pero.
Si tienes la empatía y el altruismo radical por un perro, un gato, o cualquier ser de la especie animal.
También debería ser tan radical tu altruismo, con un ser humano.
Y más aún si fuese tu propio hermano.
Pero resulta que no es así.
Entonces a mi me queda un vacío, una insertidumbre, mil preguntas sin respuesta.
¿Como es posible que si el tío cayó de un segundo piso y gracias a su reacción, no murió. Pero se rompió la clavícula.