Cuando el holocausto sea inminente, yo cerraré el portón donde ingresaban los traidores, los que por odio vendieron la libertad del pueblo.
Dedicaré los días y las noches que la vida desee dejar para mí. Y seré el escritor de los mil años después.
Porque la carne y cada hueso que hoy hace un cuerpo en mi, perecerá en el silencio absoluto.
Pero sé. Que perdura la esencia de mi ser por la eternidad.
- Edgar Plata -
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