Cuando la oscuridad y el silencio encierren mi cuerpo entre humedas tierras y verdes pastos, la esencia de mi existencia invicible a los ojos, morará en otro cuerpo y nuevamente sufrirá lo finito de la materia, que se enamora de las formas y las cosas.
Así que no llores lo que tierra ha de ser.
Ya ves, tu y ellos también son y serán la ley inexpugnable de la vida.
- Édgar Plata -
No hay comentarios:
Publicar un comentario