lunes, 26 de enero de 2026

Mi papá dijo...

Mi padre dijo, usted no sabe escribir.
Y le creí. 
También dijo que para ser escritor era necesario padecer el hambre. 
Y yo le creí.
Quizá seguía con la esperanza de no creerle algo. Un día, o una noche; no sé. Leí algo y dijo que estaba muy bonito, pero que eso no lo había escrito yo.
Ese día fue mi gran día, o mejor noche; no sé. Ese día no le creí.
Sabiendo yo que había escuchado al silencio hablar a mí oído, qué había yo plasmado cada susurro. Pues no le creí y quizá solo guardé silencio.
Gracias a él, supe que si podía escribir lo que el subconsciente oraba. Supe que debía creer, a veces para mejorar, supe, qué a veces no hace falta creer. 
Solo es necesario escuchar y actuar. 
— Édgar Plata —



deseo saber con certeza

De un tiempo acá, entre admiración y valor me he preguntado: ¿Por qué ellas son nuestra debilidad, 
nuestra prioridad, 
nuestra pasión?
¡Nuestro todo!
¿Será acaso que son encarnación de diosas?
¿ O acaso son lo contrario?  Y sabiendo ellas, que poseen el poder, somos sus complacidos esclavos.
Ellas son nuestro universo, ya lo dije.
 ¡Nuestro todo!
Basta verlas caminar, sonreír, mover con un dedo el mundo, para estar a sus pies. 
Son capaces de llenar todo sentido a nuestra vida y también logran si lo quieren. Llevarnos al infierno mismo.
Por una mujer, yo soy quien soy.
— Édgar Plata —

A ver si logro entender.

Si no deseo hablar de política y religiones. 
¿Por qué intentan irrumpir mi deseo?
Usted piense lo que a bien tenga 
que yo al igual que usted. Soy libre.
¿"Por qué razón debo pensar como ellos para ser visto como normal"?
Ahora, si mi posición radical de no interactuar sobre temas que no me interezan, me hace ver cómo un ser amargo. Lo lamento por aquellos que lo perciben de tal manera.
Precisamente lo que no deseo es incomodar a otros con mis conceptos sobre esos temas. 
Por eso no me apetece hablar de cosas que pueden ofender o incomodar a mis semejantes.
La convicción que guardo es mi libertad o mi condena, según lo intérpretes.
Así que no te afanes en internar cambiar mis pensamientos. Además me parece un absurdo y acto soberbio hasta criminal.




sábado, 24 de enero de 2026

conozco

Sé de los demonios que estando cerca, no han logrado infiltrarse en mi alma, los veo casi a diario rodear la buena voluntad de los astutos y los sumisos.
Son como los cristales que cuelgan en forma de gotas de agua, en cada luminaria del templo infernal.
Los demonios de carne y hueso están en las altas esferas del maligno poder,  y están al rededor de las heces.
Descarada y vulgarmente se presentan como salvadores, después de haber roto las alas y haber colocado en oxidadas jaulas la libertad.
Después de robar en nombre de la astucia y de bociferar haciendo alarde al orden. 
Su infierno no esta basado en construir, sino en minimizar y destruir la recursividad de los curiosos.
Son demonios por los que siento compasión, pero no los considero dignos de mi confianza y mi mirada.
Burdos ladrones con manillas y relojes de los cadáveres perdidos bajo la maleta de la corrupción, y, a costa del hambre en cuerpos ilusionados por causas de su propia e ignorante necesidad.
Sé de los demonios.
— Édgar Plata —


viernes, 23 de enero de 2026

un dia

Un día o una noche, no recuerdo claramente. Tú y yo trazamos un camino y empezamos a caminar sobre las mismas huellas, nunca preguntamos si había obstáculos,
iniciamos y ya han pasado veintitrés 
Eneros. diciembres tristes y diciembres buenos.

filosofías cristianas

La herrada filosofía religiosa llamada cristianismo, que humanizó el bien y el mal. Condenó a un hombre a la muerte, todo por predicar el amor y lo inmortalizó en yesos y maderos.
A otro lo condenó a ser el mal y lo humanizó entre cuernos y fuego. 
dioses paganos de siempre. 
Humanidad sin alma y razón.
— Ellos y ellas quedaron allí en una inmortalizacion inmaterial, ya sus caudales se secaron y sus risas se desperdigaron en la máquina inexpugnable llamada cámara de muerte.

disimular para después caer

Cada vez que vuelvo a verlos, a abrazarlos con el alma y a interactuar entre risas y sorpresas. Mi vida se transforma mágicamente, es allí cuando quisiera "que el tiempo se detuviera".
Obviamente no sucede, más... los recuerdos permanecen intactos y sublimes por siempre.
Cuando llega la oscura y no deseada hora de tomar nuevamente los caminos ya trazados, respiro profundamente un sol antes, y en la siguiente mañana, ya no hay más que una falsa resignación y frente a ellos no lloro.
¡Vaya si es sabía mi alma!
Cuando estamos solos ella y yo, sin más ni más. Fluyen líquidos amargos, son torrentes que se deslizan, me enceguecen y caen buscando mi boca,  para que ella también sepa lo amargo de sus ausencias. 
— Edgar Plata —